1. Mi primera vez: En la cena de bienvenida


    Fecha: 30/05/2024, Categorías: Confesiones Autor: santy3000, Fuente: CuentoRelatos

    ... operaciones con mi tío y mi tía. Sinceramente espero que se repita y gracias por ser ustedes tan gentiles. Espero me comprendan.
    
    -De acuerdo Santiago, puedes ir a tus cosas, me gustó la charla, el vino y tú presencia. Y si la vamos a repetir. Que tensas buenas noches.-Así me despidió Laura.
    
    -Hasta luego Santi. Me rechazaste, eres de los pocos que lo han hecho sin consecuencias. Que termine de irte bien.
    
    Di media vuelta y me retiré.
    
    Llegué a mi habitación con la mente confundida y sin saber que era todo esto. Apenas entré a mi habitación, vi que una pequeña lámpara en una esquina estaba encendida, ni sabía que estaba operativa y estaba seguro no haberla tocado.
    
    Sonó mi móvil. – Hola Tía, ¿cómo estás?... muy sabrosa la cena, estoy lleno. Aunque las señoras no comen mucho… el Sr, Juan está de viajes… pues será dormir, aquí no hay TV… está en la sala… muy bien tía… salude a mi tío.
    
    Volví al cuadro, era un barco, un velero, luchando contra el viento y el oleaje. Me acerqué y lo tomé, con cuidado, miré detrás de él. Lo levanté y retiré para ver se encontraba.
    
    Otra sorpresa. Una pantalla de TV era el secreto del cuadro, en el ángulo inferior derecha estaban los botones de control… lo encendí. Miré de cerca y pude ver la misma sala bien amoblada que visité después de la cena, al lado se veía la misma sala dese otros tres ángulos. De improviso entró, bajo un antifaz y vestida con correas de cuero negro Carmen, nojoda era espectacular lo que veía, botas de ...
    ... cuero, quería aprender a controlar este TV de prisa, miré los botones de la derecha inferior, el teclado como de teléfono, no me decía nada. Me conformé con lo que veía.
    
    Sonó otro teléfono, el que dejó Juan Carlos, lo tomé…
    
    -Hola Sr. Juan. Estuvo muy buena la cena. Si, ya me vine… ellas quedaron allá… no, no sé que estarán haciendo…(rayos, estaba mirando a su esposa ajustarse las botas y las correas, con la tetas al aire soportadas por una arnés de cuero negro ) – y usted que está haciendo Sr. Juan… que le diga cariño, ¿quiere que le diga cariño?... ¿cuando hablemos con nuestro móvil?... muy bien… ¿Qué hiciste hoy “cariño”?... vas a cenar con tus amigos y beberás un poco… ¿estás solo?... ya no estás sólo, pero quieres que te diga cariño… no, no he visto las fotos que mandaste. Si, ya las veo. –Sabes,-le dije, bien serio -cuando estés sólo conversamos más tranquilo… ah muy bien, lo haré… espero seas tan bonitas como dices. Chao.
    
    Colgué, vaya, mi verga estaba hinchada y apretada bajo mi pantalón. Desde mi cama podía disfrutar del espectáculo de una mejor manera. De prisa, me despojé de mis ropas. Vivir en esta casa era sorpresa tras sorpresa. Laura era mi jefa, este regalo la haría merecedora de obedecerle. Juan era mi jefe, sin él no sabría nada de esto. Lo que me inquietaba era saber si ambos conocían y compartían estos secretos y lo disfrutaban juntos.
    
    La sorpresa y el asombro se sucedían sin parar, en la pantalla vi como Laura aparecía en escena con dos individuos ...