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Un día cualquiera
Fecha: 10/07/2024, Categorías: Confesiones Autor: JORGEFAG, Fuente: CuentoRelatos
... levantando el pavimento viejo, para después colocar una emulsión de asfalto para que pueda pegar el pavimento nuevo, cabe señalar que esta emulsión es en extremo pegajosa y es la causante de que muchas prendas de vestir hayan terminado en el bote de la basura. En ese proceso estábamos cuando salió de nuevo de su casa la Señora Norma, sobra decir que de inmediato voltee a verla para poder seguir agasajándome con su silueta y con sus hermosos pies, solo que ahora no traía sandalias, sino zapatos de tacón de 10 cm. Por una parte me sentí decepcionado, por no poder seguir admirando sus hermosos dedos, pero por otra era una bendición, ya que los zapatos de tacón habrían resaltado sus pantorrillas que lucían de una manera espectacular, firmes, redondos; sus muslos habían sido beneficiados de esta nueva postura ya que lucían también con un volumen distinto y mejorado, pero sus nalgas habían recibido la perfección que les faltaba, ahora lucían de perfil con una redondez y tamaño que en una primera vez no había notado, definitivamente un hermoso culo. Desde la puerta de su casa grito: Señor Trabajador, ¿puedo cruzar la calle?, a lo que de inmediato le conteste: ¡No lo vaya a hacer Señora!, sería una lástima echar a perder esos zapatos tan lindos. - ¿Le gustan mis zapatos Señor Trabajador? Contesto de inmediato - No tanto como el efecto que generan en usted Señora Ama de casa. Replique en seguida Al parecer pude ganar la partida, ya que ella se ruborizo un poco, una ...
... vez que su color rojo de las mejillas fue perdiendo intensidad recupero la compostura y me dijo: - Necesito cruzar la calle para ir de compras Señor Trabajador, ¿Qué puedo hacer? - Pues si no quiere echar a perder sus zapatos la única solución es dar la vuelta hasta el final de la calle (le conteste) - Y de inmediato se me ocurrió una solución: Pues si gusta puedo ayudarle a cruzar cargándola, para que no se estropeen sus zapatos. - Sin pensarlo demasiado ¡Huy no, qué pena! ¿Y si estoy muy pesada? - Como no quise hacer el ridículo, de inmediato comencé a hacer números, vi su tamaño, me dije: más vale que no lo vayas a echar a perder. - Le conteste: No se preocupe Señora Norma, la voy a llevar con mucho cuidado - Sin pensarlo mucho ella acepto: Bueno, pero con mucho cuidado Señor Jorge En seguida me acerque a ella y le ordene: tómeme por el cuello Señora, bien firme, con mi brazo derecho la levante por los muslos y con mi brazo izquierdo le hice un respaldo, al cargarla no me pareció muy pesada por lo que me permití empezar a divagar, de inmediato fije mi vista en sus senos para tener una mejor idea de su tamaño, de su trasero no pude verlo, lo tenía apuntando al piso, así que mejor me preocupé por no ir a tirarla al piso, medí cada paso que daba para no ir a tropezar, ni siquiera puse en la balanza si cargar a aquella mujer valía el precio de las botas de trabajo que estaba echando a perder por caminar por encima de la emulsión asfáltica. Finalmente ...