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Un día cualquiera
Fecha: 10/07/2024, Categorías: Confesiones Autor: JORGEFAG, Fuente: CuentoRelatos
... manos sucias. Llegamos hasta su puerta y nuevamente con movimientos muy calculados para no ocasionar algún accidente, al colocarla en el piso, me retire para no causarle incomodidad, y le tuve que preguntar: - ¿Se encuentra bien Señora? - Si, claro, solamente tengo mucho calor, ¿gusta un vaso de limonada? - Claro que si Señora, con todo gusto, conteste mientras le tome la bolsa de víveres para que pudiera abrir la puerta de su casa. Pasamos directo a su sala, donde me indico que me sentara, mientras se dirigía a la cocina, donde tenía una vista directa de ella, pude apreciar su perfil, su frente y su espalda, hermosa en todas las vistas. Regreso con un par de vasos de limonada con mucho hielo y los coloco en una pequeña mesa de centro, antes que ella hiciera por sentarse le pedí me dejara pasar a su baño a lavarme las manos, me indico señalando la puerta y de inmediato me traslade y me lave lo mejor que pude sin poder quitarme la mancha de las manos, se me ocurrió tomar un trozo de papel para secarme, me lleve el papel hacia la sala para que la Señora Norma viera que efectivamente no podía manchar nada con mis manos, ya que seguía percibiendo cierta incomodidad. Finalmente me senté a tomar la deliciosa y refrescante limonada, una gran sensación después de estar 2 horas en el sol, mientras platicábamos de cosas triviales, hasta llegar a la pregunta incomoda sobre el esposo de la Señora (si me acorde, claro, la calentura no quita la cobardía), a lo que ...
... respondió con naturalidad que faltaban al menos 3 horas para su regreso. Termino su vaso de limonada y se levantó: - Por cierto, (indico) debo comenzar a hacer de comer para tener listo todo cuando regrese mi marido. Se llevó su vaso y se dirigió a la cocina, coloco su vaso en la tarja y saco una pequeña escalera de tres peldaños, tipo reposapiés hecha de madera, la coloco frente a un mueble y acerco la bolsa de víveres, al tratar de subir el primer escalón la note algo perdió un poco el equilibrio. - Me puede ayudar a guardar la despensa Señor trabajador (con un tono de voz meloso que no había utilizado antes) - Tome el último sorbo de mi limonada y conteste: voy para allá, dirigiéndome lo más rápido que pude. - Dígame Señora Norma, ¿Qué puedo hacer? - Me detiene mientras guardo la alacena, porque no me siento segura con estos zapatos. Me acerque a ella mientras tomaba en sus manos varios artículos y se dirigió a la pequeña escalera, antes de subir el primer peldaño: sosténgame fuerte Señor trabajador (me indico), mientras subía, trataba de decidir de donde la iba a sostener, no por miedo a que se molestara, sino por miedo a hacerla perder el equilibrio, por lo que decidí tomarla por la cintura, el primer escalón no presento mayor problema, el segundo coloco su tremendo culo justo frente a mi cara y finalmente el tercero me dio una visión amplia de sus pantorrillas, sus muslos y un coqueto cachetero color perla (yo lo veo blanco pero en fin), cuando ...