1. Un día cualquiera


    Fecha: 10/07/2024, Categorías: Confesiones Autor: JORGEFAG, Fuente: CuentoRelatos

    ... llegue al otro lado de la calle, la baje con sumo cuidado de no ir a hacer una burrada, suavemente deposite sus pies en el piso y cuando la supe bien apoyada la ayude a incorporarse, pensé: (bueno al menos no se me cayó)
    
    Ella al saberse a salvo me dirigió una sonrisa muy picara y me dijo: Gracias Señor trabajador guapo, y se dio media vuelta para seguir su camino.
    
    Cuando regrese a la realidad me enfoque en mis botas, de inmediato voltee primero hacia mis trabajadores para saber si no se estaba burlando alguno por lo que acababa de hacer, al parecer nadie vio nada, así que después me dedique a ver si mis botas podrían salvarse de echarse a perder para siempre.
    
    Me dedique a tratar de limpiar mis botas con un trapo y un solvente mientras continuaban los trabajos de pavimentación, después de un par de horas el trabajo estaba terminado y mis botas: pues se hizo lo que se pudo, había removido gran parte de la emulsión, probablemente no perderían su forma, pero el color, ese si definitivamente había quedado arruinado para siempre.
    
    Además mis manos estaban llenas del resultado de la mezcla de la emulsión y el solvente, lo que hacía parecer que mis manos estaban al extremo sucias.
    
    Indique a los trabajadores lo que deberían de hacer, unos se fueron a la siguiente calle a empezar el proceso de nuevo, mientras el resto terminaba de hacer la limpieza antes de poder liberar al tránsito lo que se acababa de construir.
    
    Acababa de despachar a los últimos trabajadores, ...
    ... dejando solo un par para que liberaran las señales que habíamos puesto para que no pasaran vehículos cuando vi que se asomó de nuevo la Señora Norma.
    
    Se detuvo en la banqueta de enfrente con una bolsa de víveres luciendo a plenitud su figura:
    
    - Hola Señor Trabajador, necesito pasar a mi casa, ¿Me puede cargar de nuevo?
    
    El pavimento estaba ya terminado por lo que ya podía pisar, aunque aparentemente ella no lo sabía ¿o sí?, a lo que le conteste de acera a acera:
    
    - Voy para allá Señora Norma, no se mueva.
    
    Llegue a la acera donde se encontraba, mientras trataba de adivinar el peso de la bolsa de víveres, tratando no hacer el ridículo de nuevo, le indique que ahora en lugar de tomarme el cuello, tomara fuerte la bolsa de víveres.
    
    Ella vio mis manos sucias por el fallido intento de limpieza de mis botas, cuando las ensucie en el cruce de ida de la Señora, ella mi miro fijamente a las manos aunque sin decirme nada, por lo que me adelante:
    
    - No se preocupe Señora, no le ensuciare la ropa, esto está más que seco y la verdad voy a tardar mucho tiempo en poder limpiarlo, mientras colocaba mis manos sobre su bolsa de víveres para que comprobara que no transmitía la suciedad.
    
    - Muy bien, balbuceo apenas, sin dejar de mírame las manos.
    
    La volví a tomar entre los brazos, arqueando mi espalda un poco hacia atrás, para no ir a tirarla, a cada paso que daba note que la Señora se iba poniendo cada vez más roja de la cara, pensé que sería la incomodidad por tocarla con mis ...
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