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Un día cualquiera
Fecha: 10/07/2024, Categorías: Confesiones Autor: JORGEFAG, Fuente: CuentoRelatos
... estuvo en el tercer peldaño, por comodidad coloque mis manos sobre sus caderas, como no hubo reclamo alguno, abrí mis manos lo más que pude, para que mis pulgares invadieran el área de sus nalgas, con el pretexto que ella se movía al guardar los artículos, movía mis manos con toda la intención de poder sentir la delicadeza de su piel, la consistencia de sus redondas y duras nalgas, yo estaba ya en pleno disfrute de su trasero, movía mis manos de la cintura hacia las nalgas, por los costados, por detrás, ya era un festín que estaba disfrutando. De repente, mi concentración es interrumpida por una voz conocida, pero un poco distorsionada por la excitación: - Cuidado Señor trabajador, voy a girarme, porque no me ha atendido correctamente. Me saco de mi trance, voltee hacia arriba, tratando de entender lo que me decía, mientras tanto ella dando pequeños pasitos empezaba a girar sobre su eje, hasta quedar de frente a mí. - No me has atendido por el frente Señor Trabajador, ¡Exclamo! (con una sonrisa en su cara) Cuando finalmente llego el mensaje a mi cerebro, mis manos de manera automática, como si tuvieran vida propia, empezaron a acariciar las piernas de la Señora Norma, desde las pantorrillas, recorriéndola lentamente hasta llegar a las tremendas nalgas, introduciendo mis dedos por dentro de las bragas, para poder sentir finalmente la textura de la piel de su redondo y firme trasero. Mientras esto pasaba, por el frente, había empezado a besar los muslos de ...
... piel blanca de esa ardiente ama de casa, escalando con mis labios por su cuerpo, hasta llegar al pequeño triangulo de tela que escondía su poderosa fuente de calor, irradiaba con tal fuerza que sentía como empezaba a sudar por el calor que generaba su chochita. Mis manos comenzaron a recorrer sus nalgas hasta llegar de nuevo a las caderas y seguirse de largo, para encontrarse donde mi boca se encontraba ante un obstáculo de tela. De inmediato mis dedos abrieron el camino, haciendo a un lado la tela de sus braguitas ya mojadas, para permitir el paso a mi lengua, quien al primer embate sobre el largo de sus labios, genero un escalofrió sobre la poseedora de tan delicioso manjar. Decidí que era tiempo de cambiar de lugar, por lo que simplemente abrace por el culo a la Señora Norma, jalándola hacia mí, haciendo que perdiera el equilibrio, cayó sobre mis brazos, no hubo necesidad de acomodarla, en tres pasos llegue de nuevo a la salita donde empezamos, la deposite en el sillón, la jale para que su culo quedara justo en el borde y continúe lo que había iniciado en la escalera, mis manos amasaban sus nalgas mientras mi lengua trataban de localizar cada una de las terminales nerviosas de su vulva, lamia sus labios, y sobre todo mordisqueaba ligeramente su clítoris, que a estas alturas se encontraba hinchado, duro, listo para ser devorado. La Señora Norma se retorcía sobre su lugar, lo que me obligo a voltear hacia su cara, cuando se me cruzaron ante la vista su hermoso par ...