1. No eres tú, soy yo


    Fecha: 27/07/2024, Categorías: Confesiones Autor: Dr Arroyo, Fuente: CuentoRelatos

    ... interior y se movía para que lo notaran sus amantes y la cámara, quien era el quinto sutano en realidad. Tenía ya la vulva tan encharcada de sus propios jugos que fácilmente reflejaba ante la cámara la luz que le llegara a dar a donde se hacía mucho del rogar para que yo (y los otros) llegara. Tenía puestas unas zapatillas que dejaban al descubierto sus pies, que ella sabía muy bien que era una zona erógena muy poderosa en ella y en muchas mujeres, en contra de lo que proclamaba. Y mamaba vergas con pericia consumada. Parece que los había escogido a propósito y es posible que así fuera: todos pitudos, de vergas largas y gruesas, guapitos, con cuerpo de nadadores, musculosos y actitudes de ser demasiado sexys para la camiseta, lo que era cierto y en otras circunstancias habría apreciado la belleza de sus cuerpos y sentido antojo por todos ellos. Evidentemente disfrutaba las vergas de sus machos, pero conociéndola lo que disfrutaba más era verlos tan erectos y húmedos por ella, tan enardecidos de lujuria. Los ojos de Valeria se veían vidriosos, lo que me hizo pensar que había bebido antes (o hasta se había metido algo) y casi me hizo gracia: ella, que tan pura se proclamaba. Uno de sus cabrones no se aguantó y mientras ella estaba de rodillas mamando vergas, el fulano le alzó la falda hasta la cintura y mordió sus nalgas, las ensalivó, besó, amasó, nalgueó, le chupó el culo con entusiasmo provocando gemidos y mucho placer en Valeria. Y sin decir más, le metió la verga. Y sin ...
    ... condón. Nomás la ensalivada de ella, y órale, hasta los huevos se la dejó ir. Y se empezó a poner más candente la cosa.
    
    Le decían lo de rigor, que eres una putita, que te encanta la verga, que te ando chiquiteando el culo para dejártela caer por allí, cómo mamas verga, piruja de mierda, te encanta que te den de vergazos, tan inocente que te ves y eres una pinche güila, le sacaron las pequeñas tetas y el vestido quedó enrollado como un cinturón mientras pellizcaban sus pezones y le daban verga por todas partes acomodándose para darle verga por la vagina, por el culo, por la boca y que masturbara a los que no le ocupaban un agujero. Y a todo decía con alegría que sí, que era una puta y le encantaba serlo, que quería más verga y nunca era suficiente la que le daban, que vivía con el chocho caliente todo el tiempo, ¿a poco?, si ya nos dimos cuenta de que la traes siempre mojada, prostituta caliente, que la cogieran duro como la pinche puta que era. Y le jalaban el cabello, enloquecidos de deseo, le daban terribles nalgadas (mmmm, con razón luego andaba con cara adolorida y se sentaba con tanto cuidado, todo tiene una explicación), la atragantaban de verga y se la enterraban sin piedad hasta el fondo cuando eyaculaban y la sujetaban fuertemente del cabello para que aguantara las ganas de vomitar y se tragara los mecos que le echaban, cosa que tampoco le costaba ningún trabajo y decía que quería más verga y más mecos. El video estaba editado y aparecieron los cuatro trenzados en ...