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La perversión de mi suegro
Fecha: 03/11/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos
... ella estaba al otro lado de la mesa. Baje la mano hasta el pantalón y comencé a sobarme la polla sobre la tela mientras intentaba escuchar lo que ella me decía, pero la escena cambio, y mi mente casi se desconectó del todo. Según hablaba, yo no dejaba de mirar su bañador y no puedo decir que fue una sorpresa ingrata cuando tiró suavemente de él y su polla saltó como un resorte fuera de la tela. Abrí aún más los ojos y solo pude articular dos palabras al ver su polla, de buen tamaño, totalmente erecta. - Sigue! Sigue! - Ana se incorporó y se llevó a Javier junto a la mesa alta del salón. Se sentó sobre ella abierta de piernas y la escuché decir. “ Se un buen perro y chúpamelo con deseo! “. Comencé a presionar el botón del ratón para bajar el volumen, estaba bajo, pero no sé si la secretaria pudo llegarlo a oír, pues nunca me llegó a decir nada. La despedí arrebatadamente sintiendo que perdía el control. Nada más cerrar la puerta puse el zoom y vi como Javier lamía el coño de su madre en un primer plano. No sé cómo explicar la sensación que tuve viendo a mi hijo con la cabeza metida entre los muslos de mi mujer, pero un morbo cargado de densa lujuria recorrió todas mis venas. Me saqué la polla bajo la mesa y comencé a masturbarme con desesperación. Yo le oía sin parpadear, con una mezcla de asombro, entusiasmo y excitación. Ya había alargado mi mano hasta el regazo de mi suegro, diría que sin darme cuenta, pero no es así, pues la visión de su miembro erecto ...
... mientras hablaba había levantado una tormenta de calor en mi cuerpo que no podía reprimir. Sentí la carne dura, y la piel tersa rodeada de venas de gran calibre recorriendo el duro miembro, y noté como se me mojaba el tanga amarillo. Comencé a pajearle con los ojos clavados en el erecto miembro sin poder parpadear, cuando noté sus dedos sobre el centro de mis piernas. Las abrí como si hubiera activado un mecanismo automático y sentí penetrar uno de sus dedos en mi ya mojada vagina. No obstante, el no detuvo su relato. - Después de chuparle el coño como un perro sediento, ella tiró del pelo de Javier para que se elevara. Recostó la espalda sobre la mesa levantando las piernas como si fuera una acróbata de circo, y Javier le insertó la polla de un solo empujón haciendo que su espalda se curvara a la vez que emitía una especie de alarido. Le sujetó las piernas en alto, y comenzó a bombear a un ritmo lento, pero constante, mientras ella se retorcía sobre la mesa. Dejo que las piernas de Ana descansarán sobre sus hombros y se empleó sobre sus pequeñas y puntiagudas tetas. Yo le escuchaba frenética, me sentía al borde de un colapso vaginal. Empape sus dedos un par de veces mientras ya los metía profundamente en mi coño. - Quieres follarme? Le dije con una voz que sentía que no era mía. El accedió con una sonrisa extrañamente diabólica. - Solo te pido una cosa! No pares de contarme la historia! Le dije con la boca medio desencajada. Me levanté para apoyar mis manos sobre ...