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Mi tía, mi prima y la montaña (4): Un día movido
Fecha: 01/12/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos
... mirando a su madre postrada sobre la cama. —Te gusta mi cuerpo mamá? —Tienes un cuerpo delicioso! —Pues al primo también le gusta porque me ha reventado contra la manta! —Ufff, tiene que haber sido tremendo! —Ha sido la leche! Pero ahora lo que me apetece es comerte el coño y que me empapes la cara con una buena corrida! Me encanta el sabor de tus corridas! Se lanzó a la cama y metió la cara entre los muslos de mi tía. Ésta flexionó las piernas y puso la mano sobre la cabeza de su hija. En pocos segundos comenzó a gemir y las chupadas se hicieron más sonoras. Dejo de chuparle el coño para lamerla el vientre y las ingles. Podía ver su lengua empapando el cuerpo de su madre de saliva. Pude ver cómo a la vez se había agarrado una de las tetas y pasaba el duro y gordo pezón entre la raja. Se incorporó para meterle dos dedos mientras la miraba a los ojos con sonrisa perversa. El cuerpo de mi tía se curvó como si hubiera recibido una descarga. —No tienes nada que decirme mamá? —Que zorra eres! Me pones como una perra salida! Soltó mi tía dejándome estupefacto. Tardé unos segundos en entender que a Laura le gustaba que la dijeran esas cosas y a la vez mi polla dio un respingo pensando que yo también se las podría decir. Después de pajearla con los dedos con sonrisa diabólica volvió a hundir su cara y comenzó de nuevo a chuparle el coño como una verdadera perra. —Ahhh! Sigue puta! Sigue! Ahhh! Que te voy a empapar la cara! No podía imaginar a mi ...
... tía diciéndole esas cosas a su hija, pero estaba ocurriendo. Mi tía comenzó a temblar y se mordió la mano para no gritar. Fueron varios segundos de temblores hasta que el cuerpo de mi tía se desplomó. Mi prima levantó la cara y recogió con sus dedos la corrida que la empapaba. Después se llevó los dedos a la boca y los chupó como si fueran un jugoso helado. —Ummm, que rico está! Dijo a la vez que se tumbaba sobre su madre para darle un largo beso. Pensé que era el momento de largarme y de puntillas hui hasta la cocina. Cuando mi tía bajó, salía con los dos vasos hacia el jardín. —Parece que has tardado en preparar las copas! Me dijo con media sonrisa. —Bueno, es que… no encontraba la bebida! Contesté torpemente. —Seguro que ha sido eso? La segunda pregunta significaba sospecha, y pensé que sería mejor ser sincero. —Es que no he podido remediar subir a mirar! Ya habíamos llegado a la mesa del jardín y había dejado los vasos sobre ella. Estábamos de pies, a medio metro mirándonos. —Y te ha gustado lo que has visto? —Mucho! Contesté sin poder reprimir el entusiasmo. Me cogió una mano y la metió bajo su vestido para ponérmela sobre la mata de bello mojado. —Tu prima siempre consigue que me corra como una perra! Me susurró contra la boca con cierta furia. Me agarró del cuello y me besó con la misma fiereza que había esperado con las palabras. Sentí como si toda la sangre de mi cuerpo corriera hasta la boca. —Siempre que lo hace me deja un ...