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Mi tía, mi prima y la montaña (4): Un día movido
Fecha: 01/12/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos
... fuego dentro que tengo que calmar con una polla de silicona! Pero ahora tengo la tuya, de carne dura y tersa! Se apoyo con las manos sobre la mesa e inclinó su cuerpo. No necesitaba más palabras, la invitación estaba clara. “Aquí tienes mi culo, fóllame!” Fue lo que entendí con ese gesto. Levanté el vuelo de su vestido lentamente para descubrir su bonito culo, su desnudez era un canto a la lujuria. La luz de la farola encendida a un par de metros, lo iluminaba a la perfección. Pasé mis manos sobre él acariciando la tersa piel, quería disfrutar de esa imagen antes de clavarle la polla hasta el fondo. Abrí los glúteos con las manos descubriendo el rugoso agujero cerrado. Dejé caer un chorretón de saliva y lo froté con el dedo. Después me incliné para pasar la lengua hasta sentir como se abría. Oí a mi tía emitir unos leves gemidos, pero ni una palabra, tan solo esperaba paciente, como hace una madre con su hijo. Saqué la verga del pantalón que ya estaba como una estaca esperando su destino. Posé el hinchado capullo entre los labios genitales que emergían entre los muslos adornados con el bello rizado que tanto me ponía. Estaban empapados de la corrida que le había provocado mi prima, y mi estaca entró de una vez hasta el fondo de su vagina. Otro gemido salió de su boca turbando el canto de los grillos. La saqué casi entera y volví a meterla hasta el fondo disfrutando como un poseso. Me acordé de ese lenguaje que habían mantenido madre e hija y decidí ...
... probar. —Te gusta mi verga, tía? —Ufff, es una delicia para mi coño, sobrino! Parecía que los apelativos familiares nos provocaban morbo a los dos. —Te voy a poner más caliente que a una perra salida! A cada frase la penetraba profundamente para que sintiera más mis palabras. —Ya estoy muy zorra! —Te quiero más zorra, más puta! Le increpe penetrando con la punta de mi dedo en su culo. La espalda de mi tía se curvó al sentirlo. —Diosss, que cabron que eres! Noté como sus piernas se flexionaban y metí la mano que me quedaba libre por delante para acceder a su coño. Hundí mis dedos entre la mata de bello rizado hasta encontrar el clítoris. Lo toquetee a la vez que la embestía con ganas. Sus piernas temblaron estrepitosamente y tuve que sujetarla para que no se desplomara. Los gemidos guturales acabaron apagando el canto de los grillos cuando le inserté el dedo completo en el culo. Se mordió la mano con fuerza para no gritar cuando su coño se desbordó como una presa rota. Mis embestidas se hicieron brutales moviendo hasta la mesa y no pude contener la explosión de mi polla soltándole varios chorros de leche. Fue un orgasmo total! Los dos rugíamos como fieras mientras la mezcla de corridas ya resbalaba entre sus piernas. Solté su cuerpo para derrumbarme sobre la silla que tenía detrás. Ella yacía sobre la mesa con las piernas casi colgando y yo miraba su culo en pompa pensando en cuando se lo rompería. Por fin se incorporó y se dio la vuelta para ...