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Maribel, mi cuñada ideal
Fecha: 30/01/2025, Categorías: Incesto Autor: eedwon, Fuente: CuentoRelatos
... el semen salía de su vagina. Estábamos a punto de quedarnos dormidos cuando sonó el celular de Mari, por lo que rápido se despegó de mi verga para correr a contestar la llamada. Era Betsy avisándole que ya regresaría a su casa pero que antes pasaría a comprar algunas cosas en el OXXO. - Rápido Sam, ayúdame a cambiar la sábana de la cama, la dejamos toda mojada Mientras que ella buscaba una sábana limpia yo me encargaba de quitar la prueba de nuestro acto previo, ambos estábamos ahí, desnudos tratando de borrar cualquier rastro. También aproveché para disfrutar del cuerpo de Mari, aún le escurría mi semen de su vagina, por lo que me acerqué y la tanteé con mi verga, ella se volteó y me dio un beso en la boca, para después comenzar a jugar con mi verga que se estaba poniendo dura. - Noooo, Sam, espera, ya no tarda en llegar la nena y todavía me tengo que bañar, anda, mejor ponte tu ropa. No me quedó de otra más que hacer lo que Mari decía, no quería que la nena nos sorprendiera. Una vez vestidos cada quien, nos sentamos en la sala mientras que acomodábamos el regalo de la nena. Fue así que escuchamos que iba llegando. La nena vio su sorpresa en el centro de mesa de la sala, comenzando a sonreír de felicidad, la verdad se le veía emocionada, así que abrazó a su mamá, pero Mari se encargó de decirle que también tenía que agradecerme ...
... a mí. - Nena, a quien también tienes que agradecerle es a tu tío, el me ayudó a conseguir tu computadora. - ¿En serio tío?... Muchas gracias – por lo que la nena me dio un fuerte abrazo, tan fuerte que pude sentir cómo sus pechos se aplastaban contra mi cuerpo, yo solo me dejé llevar por la emoción y también la abracé. Una vez pasada el momento de felicidad, me quedé un rato más platicando con Betsy sobre la universidad y demás cosas, para después despedirme de ella, tenía que regresar a casa antes de que mi esposa volviera y no me encontrara. Mari se encargó de acompañarme para despedirme, así que aproveché para dejarla fuera de la vista de su hija para despedirme cómo debía ser después de una sesión de sexo, así que aproveché que Mari llevaba puesto un short corto de tela delgada, para así pasar mis manos por debajo del short, metiendo mis dedos entre sus nalgas y ensartarle el dedo medio de mi mano derecha en su vagina. Ella tuvo que taparse la boca para que no la escuchara gemir su hija, pude sentir cómo empezaba a mojarse hasta que Mari me quitó la mano de su puchita, para después chuparme el dedo que antes lo tenía metido, esa acción me prendió pero tenía que retirarme, de lo contrario acabaría cogiéndomela en ese lugar. Así, muy a nuestro pesar, nos despedimos, ya después nos pondríamos de acuerdo para el siguiente pago.