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Aventuras y desventuras húmedas: Tercera etapa (1)
Fecha: 07/02/2025, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
Dani introdujo la maleta de Mari en el viejo coche de su hijo. Cabía de maravilla, solamente irían a pasar una noche fuera. Llevaban lo imprescindible, aunque la mujer había metido algún que otro modelito para no ir con lo justo. La noche del viernes al sábado para nada la durmió bien, aunque mejor quedaría decir que llevaba intranquila desde que habló con su hijo el fin de semana. Había estado pensando en este día cada minuto. Todo el rato dándole vueltas y esperando con ansias que por fin llegase. No tenía muy claro que quería, o directamente que podría pasar, pero la idea de estar a solas con Sergio… fuera de casa… la volvía loca. Durante aquellos días que transcurrieron, tanto Mari, como Sergio, apenas cruzaron unas cuantas palabras. La tensión entre ellos era ciertamente densa e incluso la pequeña de la familia llegó a preguntar ese mismo jueves a su madre si la pasaba algo. Obviamente la mujer tuvo que echar balones fuera y comentarle algo muy de mujer, estaba en aquellos días del mes y no se encontraba con ánimos. Mentira. Entre madre e hijo solo hablaron para lo indispensable. El domingo Sergio le había explicado con gran nerviosismo su plan, que básicamente consistía en ir el sábado, ver el musical, dormir en el hotel y volver para el domingo. Se había encargado de todo, contándole a su madre que había adquirido las entradas y reservado el hotel en casa de su amigo Pablo. Una pequeña mentira piadosa, porque cuando realmente las adquirió fue después de ...
... varios coitos con su amada Carmen. Incluso le prestó un poco de dinero para que no le doliera tanto la cartera. De esa manera la tía sintió que se limpiaba un poco la conciencia después de tener unas cuantas relaciones sexuales con el hijo de su hermana. Estaban preparados para marchar, eran todavía las diez de la mañana y al joven le vino a la memoria el momento que embarcaba con su tía hacia el pueblo. No había pasado mucho tiempo, apenas medio año, pero aquella aventura quedaba tan lejana, como un recuerdo de otra vida. Dani y Laura se mantuvieron en la acera mientras Sergio se metía en el lado del conductor. Mari se despidió de su marido con un abrazo, uno más fuerte de lo habitual, como si quisiera disculparse por algo que todavía no había sucedido, salvo en su mente. Después pasó donde su hija, a la cual comió literalmente a besos mientras esta se quejaba con cierta pereza. —¡Venga, mamá! —logró decir Laura mientras su madre la acosaba— Que no te vas a otro país, solo vais a Madrid y un día. Mañana ya te veo. —Pero siempre me da pena despedirme de vosotros. —Tienes que aprender de Sergio, cariño —dijo Dani con una media sonrisa irónica—. Mira que rápido pasa de nosotros. El joven bajó la ventanilla, dejando que un poco de aire frío entrase en el coche. El día se había levantado totalmente despejado, pero a mediados de febrero aquel tiempo era el habitual. —Os quiero mucho, os voy a echar de menos —soltó el joven con la sonrisa más bromista y amplia en ...