1. Aventuras y desventuras húmedas: Tercera etapa (1)


    Fecha: 07/02/2025, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... su rostro.
    
    —Es que eres bobo, tato —Laura se rio y se acercó a su padre mientras Mari daba la vuelta al coche.
    
    La puerta del copiloto se abrió y Sergio se sintió nervioso al instante. Su madre entraba en el mismo habitáculo que él, estaban tan cerca en un espacio tan pequeño. Todos aquellos días había tratado de estar más o menos sereno, pero le era imposible, cada vez que estaban en el mismo lugar, su vientre colapsaba queriendo expresar demasiadas cosas.
    
    Los dos se miraron en silencio, mientras la puerta de metal golpeaba para cerrarse con cierto ruido que vislumbraba antigüedad. Sus ojos conectaron, como no lo habían hecho en toda la semana, la gran espera por estar juntos por fin era realidad. Ambos querían ese momento, deseaban estar en esa situación y cuando el joven pisase el acelerador todas las ganas se volverían ciertas.
    
    Dos golpes en el cristal les sacaron de sus pensamientos y de la mirada tan penetrante que se lanzaban. Al otro lado del cristal Dani y Laura se despedían con efusividad batiendo las manos de un lado a otro. La pareja dentro del coche sonrió con ganas e hicieron lo mismo despidiéndose de su hogar, al menos por una noche.
    
    Sergio introdujo la llave en la ranura, giró para que hiciera contacto y en un instante el coche comenzó a rugir de mala manera, pero arrancó, su vehículo nunca le fallaba. Se dispuso a lanzarse a la carretera, iban a salir del hogar, de esas cuatro paredes que no les dejaban ser como realmente querían ser, o al ...
    ... menos… demostrar lo que sentían.
    
    Con calma el joven fue girando el cuello, viendo en primera instancia el pantalón vaquero ajustado que llevaba su madre, últimamente iba un poco más a la moda, incluso se le veían los tobillos. Sin ningún tipo de vergüenza siguió elevando la visión, recorriendo los centímetros del cuerpo de su progenitora sin que nadie se lo impidiese.
    
    Se había vestido con una chamarra gorda para combatir el frío durante el viaje, algo que el joven maldijo por no poder disfrutar de toda la carne posible durante el trayecto. Sin embargo cuando se detuvo una milésima de segundo en la silueta que formaban los pechos, los vio amplios y grandes. Podía ser que la camiseta pegada que llevaba su madre le jugara una mala pasada, pero si no se equivocaba, Mari se había puesto un sujetador que elevaba lo que la genética le había regalado.
    
    Acabó el muchacho de alzar los ojos donde el rostro de la mujer se hallaba. No la encontró despistada o mirando al infinito, sino que los ojos azules como el mar le estaban mirando. Seguramente había visto todo el escrutinio de su cuerpo, cada mirada buscando su piel la había notado como el fuego. Si el joven se hubiera fijado, podría haberse dado cuenta de que su pecho subía y bajaba por lo acelerada que estaba.
    
    Ambos volvieron a cruzar miradas, unas miradas tiernas, de amor maternal, no obstante algo más escondían, una pasión de la que al parecer los dos eran conscientes. Aun así les faltaba algo, el pequeño empujón que ...
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