-
Aventuras y desventuras húmedas: Tercera etapa (1)
Fecha: 07/02/2025, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... rompiera el muro, el último martillazo que tirase abajo la pared y les dejara dar rienda suelta… a todo. Sergio movió los labios, estaban secos. Los tuvo que mojar con su lengua y después tragar saliva para que su tono de voz no se entrecortase a la mitad. Primero salió el aire caliente antes de pronunciar ninguna palabra, Mari lo sintió, estaban tan cerca que podía notar incluso su alma. —¿Tienes ganas de ir? La mujer por supuesto que tenía, rebosaba de ganas por marcharse y llegar a un destino que le fuera ajeno. Sentir que estaba en otro mundo, que aquella no era su verdadera realidad y… sumergirse en ese cosmos diferente junto a su hijo. Debía contenerse, al menos no mostrar su cara más ansiosa, más desesperada por sentir el secretismo que podría esconder la capital del país. En una ciudad tan poblada, sabía que ella sería otra persona y estaría en completo anonimato junto a su… junto a Sergio. —Vámonos. Fue un susurro, casi un suspiro que salió entre sus dientes dando una orden que podría asemejarse a un silbido. Sergio lo entendió, supo que quería decir con aquella única palabra. Estaba tan nervioso como deseoso de pasar aquel día con su madre. **** —¿Te acuerdas de lo que te comenté sobre empezar a trabajar? Llevaban una hora en silencio de las tres que debería durar el trayecto. Mari aunque aguantaba con mucho estoicismo lo tensionada que estaba, supo que si no hablaban de algo, se volvería loca. Sergio al menos tenía la conducción para ...
... entretenerse, pero ella había consumido toda su imaginación, que además solo tenía un único protagonista. El joven sin mirar a su madre, le asintió con ganas para que le viera y conociera su respuesta. Tenía la garganta echa un amasijo de nudos de marinero, apenas podía articular palabra y a cada poco daba sorbos a la segunda botella de agua, la primera la consumió a los diez minutos. —Volví a hablar con Mariví, la mujer que te comenté que tenía la tienda de ropa. Fue el mismo sábado que te fuiste a casa de tu amigo, pues me la encontré. —Mari por primera vez sentía que hablar la relajaba— Coincidí con ella en la pescadería, estábamos en la cola esperando y empezando a hablar así de todo, pues me interesé a ver qué tal le iba la tienda. —Sergio la prestaba atención aunque prefería mirar a la carretera— Y la mujer seguía muy agobiada, al final está sola y su hijo por lo que me dijo la ayuda en lo que puede, pero tampoco tiene mucho tiempo. Por lo que mira, le pregunté si la oferta de trabajo continuaba en pie, me dijo que por supuesto y le contesté que encantadísima de trabajar. Quedamos en que haría todo el papeleo y que después de una semana me llamaba, supongo que ya para empezar. En resumen —prefería no resumir nada y no parar de hablar— que igual la semana que viene comienzo a trabajar. ¿Cómo lo ves, cariño? —Me parece fabuloso, mamá. ¿Queda muy lejos o está cerca? —Un poco fuera del barrio. Llego andando en algo más de cinco minutos. ¡Una maravilla! —¿Con ...