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Aventuras y desventuras húmedas: Tercera etapa (1)
Fecha: 07/02/2025, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... muchas ganas? —las preguntas se sucedían por la tensión que ambos tenían de quedarse en silencio. —Sí. Aunque… estoy un poco nerviosa, creo que es inevitable. —lo estaba, pero con esa excusa, daría una razón a estar así junto a su hijo— Será por empezar algo nuevo y además que nunca he trabajado de ello. —Al final será lo mismo que haces en casa, doblar ropa. Mari sabiendo que era una broma, le lanzó una mirada de enfado que el joven no vio al estar centrado en la carretera. Como tampoco vio la mano que se alzaba y le golpeaba en la nuca con cierta fuerza. El chico se quejó mientras sonreía tontamente. La colleja la tenía más que merecida. —Lo siento —estiró la letra “e” como un niño pequeño. La mujer negó con la cabeza, su hijo era muy bueno aunque a veces se pasaba de bromista. Aun así, aquel leve toque en la nuca había sido el primer roce que tuvieron en el viaje y Mari comenzó a imaginarse que podría haber otros más adelante. Desde que le llamó el sábado anterior, se había estado negando a imaginarse situaciones más íntimas con su hijo, pero ahora, fuera del hogar, era como estar en la casa de Carmen. En un hotel a kilómetros de su marido y de su hija, sería todo diferente. Sabía que allí todo iba a cambiar, al menos por un día, tendría una… cita con su hijo, no había cosa que más deseara. —El miércoles me salió la última nota —comentó Sergio sacando a su madre de una mente que empezaba a imaginar perversiones—. Todo aprobado, no me lo puedo creer ...
... estoy como en una nube. —¡Enhorabuena, cariño! ¿Ahora que te queda? —Cinco asignaturas y se acabó. ¡Por fin! Tengo ganas de trabajar y dejar de estudiar, ya solo unos cuatro o cinco meses me separan de ello. —Me alegro mucho, cielo. Te lo mereces, has estudiado muchísimo —Mari se dio cuenta de que con ello cerraba el tema y volvía el silencio. Su cerebro carburó para buscar otro motivo de conversación— Por cierto, ¿te ha costado mucho el hotel? —Esas cosas no se preguntan, mamá. Es una invitación, o mejor dicho un regalo. —por primera vez, viró su cuello para mirar a su progenitora con una sonrisa y añadió— Sí, fue caro. —¿Me dejarás invitarte al menos a cenar o a comer? —por un instante a Mari se le pasó un flash por la cabeza. Le había dado totalmente la vuelta a esa frase y los dos estaban en una cama… comiéndose el uno al otro. —Si no me equivoco, la comida, la cena y el desayuno están incluidos. Podrías pagar las entradas, pero… ya están cogidas. Lo único que te queda es disfrutar, mamá, todo es poco para ti. Te lo mereces. Mari miró por la ventanilla, mientras se llevaba la mano a la boca. Una risa nerviosa quería escapar de entre sus labios, pero la supo contener con mucha fuerza. Cada vez que su hijo le regalaba los oídos con una de sus bonitas frases se ponía roja como una colegiala, esta era una de esas ocasiones. —Lo único que solo había habitaciones con una cama, me refiero a que no había separadas, no sé si eso te importará. Por las fotos que ...