1. Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (20)


    Fecha: 16/03/2025, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... sois mis hijos y daría la vida por vosotros si fuera necesario.
    
    Ahora viene el momento que no te volveré a llamar hijo, porque te pido una cosa. Mañana es sábado y no trabajo, quiero ir a verte a la residencia, sé que vives solo y allí tendremos intimidad, no se me ocurre un lugar mejor. Desde este momento hasta que vuelva a salir por la puerta de tu habitación no quiero ser tu madre, quiero ser Mari, nadie más.
    
    He notado lo que sientes, la pasión que tienes y te digo que me pasa lo mismo. Solo quiero una última vez, una satisfacción extrema. Porque no te puedo mentir, he pensado en ello muchas veces y aunque esto jamás lo admitiré después del sábado, me he masturbado pensando en ti.
    
    Dicho esto, solo queda añadir, que cuando pase lo que tenga que pasar, lo olvidaremos. Me seguirás atrayendo y yo a ti, pero se acabará, con una sonrisa y el amor materno filial de siempre. Es lo mejor para la familia, ni tu hermana, ni tu padre podrían enterarse de esto jamás. Nuestra relación rompería la familia.
    
    De verdad, no quiero hablar nunca más de estas más o menos 24 horas que van a suceder. Me las arreglaré para poner una excusa y verte, no sé a qué hora, ni en qué momento, pero estaré, solo mándame la dirección y ya.
    
    Para ir acabando, sé que tú eres joven y tendrás mujeres en tu vida, para mí eso obviamente acabó y con tu padre me siento más que satisfecha. Por lo que te voy a dar unas pautas para que sea perfecto para mí, no quiero sonar egoísta, los dos lo pasaremos ...
    ... bien. No quiero hacer el amor, quiero follar. Déjame llevar a mí las manijas y mandar sobre la intensidad, el momento, la postura, todo. No quiero que seas un robot, pero quiero que sigas el ritmo que yo imponga.
    
    Iré lo más guapa que pueda, sé que te gusta verme así y por las miradas que me echas, sé que mis pechos te llaman mucho la atención. Espero que tú también disfrutes porque yo lo haré. Tú no hace falta que te pongas nada en especial, estaremos desnudos muy pronto.
    
    ¡Por Dios! Quema esta carta según la leas, hazla pedazos o cómetela, que desaparezca del mundo. Porque mientras te escribo la mano me tiembla y tengo el rostro tan rojo que me va a estallar, nunca había escrito algo como esto y no lo volveré a hacer.
    
    Nos vemos mañana.
    
    Te quiere, Mari.”
    
    Sergio cogió la carta, la hizo añicos durante más de diez minutos. Llenó un vaso de agua, la desintegró moviéndola una y otra vez hasta que se convirtió en una masa compacta. Cogió la bola que allí quedaba y la lanzó a la papelera, rezando porque ningún lunático recompusiera aquella… confesión.
    
    Volvió a sentarse en el escritorio con un gesto ausente y la cabeza en blanco. Todavía era imposible que aquella carta que había destruido fuera real, que aquellas palabras provinieran del puño de su madre… de Mari. Pero era su mano la que las escribió.
    
    Se levantó, sin poder contener un cuerpo que estaba extrañamente en calma. Llevó las manos a sus pantalones y metió los dedos por el elástico. El pijama bajó con ...
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