1. Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (20)


    Fecha: 16/03/2025, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... esa palabra, pero se quedó callada, no le dio tiempo a hablar— Tú fuiste la que me dio esta polla, mamá. Querida madre que amo más que nada, espero que te guste lo que te estoy dando, porque te lo estoy haciendo con lo mismo que tú creaste.
    
    —Sergio… —el ritmo se había acelerado y el golpeteo empezaba a sonar en toda la habitación. Mari no sabía qué decir, pero soltó lo más lógico— No… no… no pares de llamarme… mamá.
    
    Se tumbó sobre sus antebrazos y entonces su hijo, su querido vástago, empezó en verdad a follársela. Soportaba las estradas con estoicismo gimiendo cada vez más alto y notando el calor que generaba su interior debido a las fricciones. Primero un azote, después el segundo, el tercero picó un poco, pero que bien se sentía, era lo que deseaba, como si le leyera la mente.
    
    —Mamá no me gusta esta frase, pero estás buenísima.
    
    —¡Sique, cariño! ¡Sigue hablando y follándome que me queda poco! —Mari apartaba a soplidos el pelo que le golpeaba la cara y de la nada se le ocurrió algo— Hijo, cógeme el pelo, como antes. Agárralo y quítamelo de la cara.
    
    Sergio lo hizo, creando una coleta con sus manos a la vez que entraba y salía. La fuerza se iba incrementando poco a poco, tanto en las entradas como en el agarre, hacía a la mujer tener la cabeza todo el rato en alto. No era violento, solo un poco rudo y… ¡Menudo placer!
    
    —Me corro. —rugía entre dientes mientras Sergio se lo aguantaba para seguir un rato más— ¡Joder, qué me corro! ¡Me corro, hijo! ¡Dame ...
    ... polla, qué me corro! —seguía gritando acelerada con los dientes apretados.
    
    —Ensúciamela. Lo necesito, necesito tu corrida.
    
    —Te la doy en tu polla. —como le ponía esa palabra, ¿por qué la usaba tan poco?— En tu polla, en tu polla, en tu polla… ¡AAAAHHHH!
    
    Mari se corrió haciendo que su trasero botase una y otra vez incluso llegando a expulsar el pene de Sergio que parecía echar humo. Unos líquidos abundantes manaron de la entrepierna de la mujer, que en forma de gotas corrían como caballos hasta las rodillas. De mientras, Sergio se mantenía paciente de pie, acariciando la espalda de su madre que se aferraba a la mesa como podía con la cara pegada en esta. De soltarse se caería.
    
    Aguantó como pudo un minuto tirada sobre el escritorio que se calentaba por culpa de su cuerpo. El sudor la estaba humedeciendo mientras su hijo se sentaba en la silla con la respiración agitada debido al esfuerzo.
    
    Logró despegarse de la madera que trataba de aferrarse a la dulce piel. Caminó sin que su hijo la dijera nada, entrando en el baño y cogiendo una toalla para secarse entera. Comenzaba a sudar por cada poro de su piel y necesitaba un poco de relajación.
    
    Volvió a la habitación con la toalla en la mano, limpiándose delante de su hijo su zona más íntima para después, con las piernas temblorosas agacharse y hacer lo propio con la polla de Sergio.
    
    —Lo tienes muy prieto. —señalando el sexo de su madre.
    
    —¿Qué quiere decir eso? —el comentario le hizo cierta gracia, no lo podía ...