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Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (20)
Fecha: 16/03/2025, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... negar. —Qué he estado a punto de correrme dos veces. —Eso es una buena noticia entonces, pero ¿por qué no lo has hecho? —¿No es evidente? —una pequeña sonrisa desenmascaró la obviedad— Para seguir. Mari le tendió la mano levantándolo de la silla, para llevarlo a la cama y tumbarse por encima del edredón. El pene mirando al techo rápido fue tapado por un conejo hambriento en busca de su zanahoria. El secado de la mujer había provocado un reinicio en el coito, Sergio volvía a sentir tanto como al principio y era verdad, lo tenía muy apretado. El sexo fue algo más lento, pero no decayó, la profundidad que Mari le imprimía era infinita. Con gesto placentero en todo momento, la mujer cargaba todo su peso a su entrepierna, donde quería meterse cada uno de los centímetros que la llevaban al cielo, cada muesca de piel era un escalón hacia el nirvana. —Cómeme las tetas, cariño. No te cortes. —Me estoy aguantando mucho, voy a terminar. —cada vez le era más difícil evadirse, el placer le invadía. —Hazlo. —Sergio dudaba— En algún momento tendremos que acabar… —Levántate, mamá. —rompieron su unión y Mari atendió las explicaciones rápidas de su hijo. Este se sentó en la cama con los pies en el suelo y ella hizo lo mismo en su regazo, dándole la espalda. Apoyó ambas manos en las rodillas del joven y descendió su trasero mientras un pene se introducía en ella— Así… Sentadita… —¿Te gusta, mi vida? —los primeros movimientos corrían de parte de Mari. —Me falta ...
... un espejo delante, para verte entera. —Lo que quieres… —mientras su hijo la mordía la espalda y la hacía gemir— es ver cómo me botan las tetas. —Puede ser… —Sí… —el mordisco la excitaba demasiado y sentir la fuerte presión de los dedos en la cadera la extasiaba— Ayúdame a follarte. Las palabras encendieron el alma de Sergio hasta el borde de la abrasión. Su cuerpo se tumbó, dejando que el miembro viril se introdujera lo más profundo posible, donde nadie nunca había estado. —¡Por favor! ¡MENUDA POLLA!—soltó Mari con el labio tembloroso debido al placer. No aguantaba, con dos sacudidas las ganas pasarían la frontera donde la vuelta se volvía imposible. Era el final, la última vez que estarían de esa forma, casi lo podía sentir, sin embargo, no podía seguir más, era el culmen de la tarde. —Se acaba la función, mamá. Se levantó con rapidez, sin separarse de su madre, cogiéndola por los bíceps para que no se cayera. El movimiento había sido rápido e inesperado, menos mal que su hijo la agarró, si no hubiera salido volando, pero ahora no la soltaba. De pie en medio de la habitación la penetración se hacía dura, el eco del coito resonaba en cada pared atravesando los oídos de la mujer y llegándola hasta el fondo de su cuerpo. No podía correrse más, estaba totalmente seca, su hijo le había quitado hasta la última gota de su ser, pero se sentía más caliente que en toda la tarde. Su boca abierta con media lengua fuera parecía la de un perro ansioso por jugar. ...