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Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (20)
Fecha: 16/03/2025, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... cautela, como todo él, descubriendo el pastel. Todos los sentimientos estaban en un lugar, en uno solo que ahora se levantaba como una bestia salida de un universo paralelo. Volvió a caer sobre la silla, teniendo entre sus piernas un asombroso coloso, lleno de venas repletas de sangre que transitaban como locas hacia una punta roja y desbordante de vida. El capullo había emergido, quedándose tan hinchado que la piel no podía volver a cubrirlo. Lo que si lo cubría era un manto de líquido, los primeros vestigios de semen ya habían anegado la punta y los calzoncillos, dejando una mancha caliente. Con los dedos de su mano derecha trató de ahogar aquella anaconda que parecía le fuera a comer. Estaba pletórica, pocas veces la veía así, parecía que en cualquier momento estallase bañándole tanto en sangre como en semen. Algo gracioso le pasó por la cabeza cuando movió por primera vez su piel hacia abajo. “Esta vez sí que va a oler a paja, Carol” rio por dentro, porque por fuera su rictus serio no cambiaba. De nuevo su amiga salía a la luz, pero esta vez casi no le importaba, al siguiente movimiento se le olvidó todo. Dos gestos más y la masturbación, cesó. Un líquido abundante, espeso y ardiente como el mismo infierno brotaba de la punta cayendo por toda la longitud en unos riachuelos que mancharon su mano. Se estremeció, se relajó y casi pudo dormirse en el mismo momento que creía ver el cielo. Si solo supiera que su madre hacía lo mismo en la ducha, seguramente ...
... se podría haber corrido de nuevo. **** Era sábado por la mañana y la residencia estaba casi vacía, solo Sergio y unos pocos más valientes, o como él los llamaba “los huérfanos”, quedaban dentro del edificio. Todo el día permaneció allí, inquieto y dando vueltas en la habitación con un temblor en el dedo meñique que no podía detener. Estaba nervioso como nunca, atacado por completo, esperando lo inevitable y rezando para que sucediera de una maldita vez. Apenas recordaba el día en Madrid, por lo oscuro del momento era difícil recordar imágenes nítidas y menos con el paso de todos estos días que borraron parcialmente el recuerdo. Para matar el tiempo, se duchó, limpió el cuarto hasta dejarlo como una patena e incluso habló un poco por el móvil con Carol, era la primera vez que lo hacían. Aunque no tenía mucha conversación que dar, eran las tres y justo se iba a echar una siesta para aguantar a la noche. No sabía que más hacer, jugó un poco a la consola e incluso se puso a estudiar, pero volvió a guardar todo cuando dieron las cinco, no se concentraba. Pensaba que sería la hora en la que Mari aparecería, quizá hubiera tenido que trabajar a la mañana y a la tarde se “escaparía” de casa. Según se despertó a la mañana le mandó la dirección, diciéndole el piso y el número de puerta, pero no había habido contestación, solo el tic azul. Dieron las seis de la tarde, mientras el joven no sabía que más podía hacer para que el segundero avanzase a una velocidad normal y ...