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Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (20)
Fecha: 16/03/2025, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... entonces… golpearon la puerta. Con las piernas agarrotadas y el cuerpo tenso hasta el límite de la rotura, anduvo a la puerta con rapidez, no había duda, su “amante” había llegado. Abrió con ganas y la luz del pasillo entró en la habitación mientras contemplaba como Mari estaba delante de él. Dio dos pasos entrando en la habitación, echando una mirada rápida de madre y sorprendiéndose de lo ordenada que estaba, esa no era la habitación de su hijo… no podía ser. Escuchó detrás el golpe de la puerta al cerrarse y en mitad del cuarto se dio la vuelta, su hijo… Sergio, estaba delante de ella, mirándola con unos ojos que no había visto antes. Sergio observaba a su madre, había venido con el pelo ondulado, quizá visitando antes a la peluquera que tanto le gustaba ir y que tan poco iba, al menos antes. Tenía sus manos metidas en los bolsillos de una chaqueta guerrera verde donde la cremallera subía hasta casi la garganta, seguramente en la calle haría frío. Los pantalones esta vez eran vaqueros y ceñidos como pocos, sus delgadas piernas parecían largas y perfectas, sujetadas por unas Adidas blancas relucientes. —¿Cómo…? —Mari se llevó la mano con su anillo de matrimonio a la cabeza y los pelos sueltos los dejó detrás de su oreja, mostrando un rostro perfecto. Tenía una leve capa de maquillaje, con unas pestañas infinitas a base de rímel y el mismo color granate en los labios que vio en su visita a la tienda. Parecían más gruesos que de costumbre, sorprendente, aunque a ...
... Sergio no le pareció nada extraño ver los ojos más bonitos de la creación— ¿Cómo rompemos el hielo? No había nada que romper, Sergio se lanzó literalmente a por Mari. Agarró con su mano el rostro de esta y después rodeó con su mano libre la cintura hasta llegar a la parte baja de la espalda. La mujer se quedó perpleja, no espera esa reacción tan rápida, pero… había venido a eso ¿no? Sus labios se juntaron y en un segundo ambas bocas se abrieron, el calor que ni le había dado tiempo a formarse ya quemaba como una hoguera del mismo infierno. Respiraron con fuerza, notando en sus bocas como se abrían los pulmones del otro. Sus labios se expandieron como verdaderas cuevas para que… sus lenguas se tocaran con ganas por primera vez. El músculo húmedo y rosa de su hijo contactado con su lengua en el interior de su boca… la despertó. Hizo que una Mari distinta saliera, la que escribió la carta con cierta humedad en sus bragas, la que de joven hacía travesuras y pensaba en sexo, la que en casa se masturbaba pensando en su hijo. Por fin le tenía delante, era su presa, aquel que iba a sacar años de frustración de encima y que la iba a dejar “seca”. No tenía tiempo que perder, dijo a su marido que había quedado con unas amigas, no preguntó más, como siempre… qué bien para ella. Tenía toda la tarde si quería, pero cada segundo valía oro. Sus manos fueron a la nuca de su hijo, donde la agarraron con fuerza para acercar, si es que era posible, su boca más a la suya. Se unieron ...