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Infiel por mi culpa. Puta por obligación (17)
Fecha: 13/06/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... respuesta fue que con mi esposo, a cualquier hora estaba bien. —Camilo me mira y aunque creo verle en sus ojitos cafés un brillo especial y conocido, las facciones en su rostro no delatan ninguna otra emoción. Igualmente se decide y bebe un trago de ron. —José Ignacio se decidió igualmente por la verdad e increíblemente la pregunta fue que dijera con sinceridad, si prefería dar o recibir sexo oral. Respondió que él solo recibía y nunca había dado, pues le asqueaba bajarse al «pozo» por el olor a pescado y el sabor a pis. —Camilo esta vez tuerce hacia su izquierda la boca contrariado y se decide finalmente por sacar de su roja cajetilla un cigarrillo y darle ardiente vida tras dos fogonazos de su encendedor. —Terminada la ronda ya me había bebido el daiquirí, y me hice a un lado para no molestar a Diana ni a K-Mena con el humo del cigarrillo y de paso llamarte, y ahí me di cuenta que se le había agotado la batería. Podría haberlo hecho desde el otro móvil, el de la oficina, pero no me pareció prudente hacerlo, aunque te cueste comprenderlo, así que cuando regresé a la mesa, ya estaban servidas nuevas cervezas para los cuatro y otro coctel para mí. Diana desinhibida quizás por el alcohol, propuso subir el nivel. Solo deberíamos atrevernos a hacer lo que la opción de reto nos propusiera. — ¿Y tú aceptaste jugar así como así? —Me pregunta Camilo, esparciendo con fuerza una columna de humo hacia su derecha. —Pues haber mi vida, no le vi nada de malo. Si los demás no ...
... pusieron trabas yo no iba a decir que no para que el otro tuviera más motivos para molestarme con su cuentico de «monja mojigata» y yo me encontraba achispada y envalentonada. —Le respondo entrecomillando con mis dedos las últimas dos palabras y continúo rememorando aquella noche del juego. —A Carlos la aplicación le ordenó darle un azote en las nalgas a la mujer que el escogiera. No sé por qué pero me escogió a mí, ocasionando que José Ignacio se obsesionara y me ordenara, bajarme los shorts para ponerle mayor picante. — ¿Te ordenara? ¿Acaso ya se creía dueño de ti? ¿Y le hiciste caso? —Tres preguntas de mi esposo con una sola respuesta. —No le voy a achacar al alcohol nada de lo que hice esa noche, mi cielo. Sencillamente lo miré de una forma en la que le quería decir… ¡¿Crees que no seré capaz?! Y pensé decirle también… ¡Pues si tanto te gusta mi culo, otro aparte de mi marido, será el primero en cacheteármelo y no tú! Obvio, no se lo dije, pero me puse en pie y caminé alrededor de las sillas hasta acercarme a Carlos. Me di la vuelta, desabrochándome los botones de mis shorts y me los bajé lo suficiente para que mis nalgas quedaran expuestas a medias, pendiente de que Eduardo no volteara a vernos. La cachetada en mi culo no fue fuerte, creo que ni siquiera mi nalga se cimbroneó por aquel golpecito. —Recibí los aplausos de Diana y K-Mena, mientras que me subía el short y me fui a sentar otra vez al lado de él, sosteniéndole la mirada. En eso a Diana le salió un ...