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Infiel por mi culpa. Puta por obligación (17)
Fecha: 13/06/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... reto más difícil. Debía escoger a un hombre del grupo y fingir una escena erótica. No fue sorpresa para ninguno que el elegido fuera José Ignacio. Se puso en pie y acercándose a él, levantó una pierna y se le acaballó con ganas. —Empezó por acariciarle la mejilla, enterrando luego sus dedos por entre la espesa melena, simulando con el movimiento de sus caderas, el frenesí de la cópula y al restregar sus senos sobre la cara de José Ignacio, este aprovechó para apartarle el lateral del traje de baño y dejarnos observar el movimiento que con su lengua hacia sobre el endurecido pezón que impúdico sobresalía ansioso, mientras Diana se contorsionaba imitando gemidos y exagerando los gritos de placer. —Carlos y yo nos reíamos mientras apurábamos las bebidas. K-mena ruborizada igual sonrió con timidez y sin embargo los tuvimos que detener, porque aún sin haber estipulado un tiempo, ya la cosa se estaba pasando de color y había a nuestro alrededor, además de Eduardo y el administrador, otras parejas disfrutando del estrellado anochecer, pues ya José Ignacio aprisionaba y estiraba entre sus dientes a aquel valiente pezón. —En el turno de K-Mena, el reto consistió en que debía pedirle a la persona que tuviera a su derecha, dejar que ella acariciara la parte del cuerpo que más le excitara. La pobre no sabía dónde meterse, así que brindé con ella y a continuación, colocándome de pie a su lado, le dije: ¡Tranquila flaquis, es una tocadita y ya! Diana al ver que no se decidía le ...
... gritó… ¡Pero colabora marica, colabora que pa’ antier es tarde! —Y entonces le ayudé a ponerse de pie en frente de mí. Mirándome con su acostumbrada timidez, esperando a que yo dijera en cual parte de mi cuerpo sentía más rico y dejarme tocar. — ¡Mis bubis! —Respondí alto para que los demás me escucharan y tan solo levanté mi camiseta, muy cerca de ella, dándoles la espalda a los demás. Aparté hacia los costados las copas del bikini y se las mostré. No duró nada su mano sobre mi teta, lo juro cielo. Apenas dos o tres segundos sin hacer nada más que presionármela con delicadeza, y me las acomodé de nuevo con rapidez para irnos a sentar las dos, yo para nada apenada y K-Mena roja como un tomate, agachando su cabeza. —Y supongo que el par de idiotas, estaban felices de verlas a ustedes dos en esas. —Opina Camilo con bastante acierto. —Recuerdo que Carlos solo se reía excitado, pero él dijo algo así como… ¡Uyyy, pero estas dos puritanas cómo se lo tenían de bien guardadito! ¡Yo si las he visto salir algunas veces bastante acaloraditas del baño en la oficina!... —Carcajeándose estrepitoso como siempre, remató en seguida con otro comentario, muy al estilo suyo, machista, burlón y cizañero.: ¡Quien lo iba a decir, que a estas dos mojigatas les gustara la arepa! —Lo miré con cólera y le respondí de inmediato. — ¿Envidia, querido? ¡Es mejor despertarla que sentirla! —Y luego sonriendo, después de dar otro sorbo al coctel, le mostré la punta de mi lengua. —Y entonces ...