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Infiel por mi culpa. Puta por obligación (9)
Fecha: 25/06/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... pienso en este instante, –cerrando el grifo– que no me ha ido… ¡No nos ha ido tan mal! ¿Dudas? Persisten sí, continúan para Camilo muchas y algunas nuevas para mí. Se supone que se ha mantenido solo y me han contado que me extraña, que aún me ama. Pero… ¿Y Maureen? Ese intercambio de miradas, su cariñosa complicidad, ese beso tan sonoro en su mejilla y aquel abrazo… ¿Estará esperando a que me vaya rechazada para quedarse aquí con él? ¿Y Elizabeth? Ella podría estar igualmente interesada en mi marido, –a pesar de estar casada– demostró congeniar bastante con él y tuvo además, la férrea voluntad de no dejarse enredar por la telaraña de piropos que Chacho le decía para llevársela a la cama aumentando un renglón más, su lista de conquistas. Lo cual le encantó de ella, como me lo confesó hace un rato Camilo, diferenciándola de mí. ¿Seguirán en contacto? Y mientras la toalla absorbe la humedad sobre mi cuerpo, siento una gran curiosidad por esa cajita casi escondida qué encontré. ¿Qué podrá contener? *** Mariana se está demorando en el baño, como lo hace usualmente. Mientras tanto preparo dos sencillos pero efectivos «Indianápolis», algo cargados la verdad. Creo que se me ha pasado la mano con la medida del vodka, que no a si con el Blue Curaçao. Cuatro cubitos de hielo nadando en cada vaso y ya está. Paso de la cocina hasta el porche, insistiéndome a mí mismo en no voltear a mirar hacia mi alcoba, evitar la tentación de esa puerta abierta, respetando su intimidad y ...
... aunque mi corazón si lo desee, mi razón exige bienestar sentimental. Ya suficiente tuve con aquellos recuerdos sobre mi afición por sus pies. La esperaré sentado, fumando. *** Aun envuelto mi cuerpo por la toalla, anudada por la mitad sobre mis pechos, salgo del baño más fresca y bastante relajada. A mi marido ni lo veo por ahí y tampoco lo escucho cerca, tan solo la música sonando proveniente de la sala. He dejado mi bolso en el suelo, –a un costado del sofá– así que debo ir por él, tal cual como estoy. Camilo está fuera, sentado en su silla mecedora fumando y sumido con seguridad en sus pensamientos, no se da cuenta de mi travesía. Me regreso a la alcoba, me deshago de la toalla y aterrizan sobre la cama, desnudas pero secas, mis nalgas y a mi lado el bolso, frente a las puertas abiertas del armario. Hummm, suspiro hondamente al tener frente a mis ojos la tentadora visión de aquella cajita de cartón. Imagino que mis brazos se estiran y mis manos la alcanzan. Tengo instalada en mi ADN, la curiosidad desmedida de los felinos, así que dando una rápida mirada hacia la puerta para confirmar que no existan moros en la costa, sigilosa me arrodillo y la tomo con cuidado. No pesa mucho, pero siento que se desplaza libre algo dentro de ella. Desanudo la cinta roja y levanto la tapa, para llevarme una sorpresa. Un carrito a escala, réplica exacta en miniatura de mi Audi rojo con el techo negro, se encuentra dentro. Se aceleran mis pulsaciones y me echo para atrás, soltando la ...