1. Infiel por mi culpa. Puta por obligación (9)


    Fecha: 25/06/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos

    ... caja repentinamente frente a mis rodillas, para llevar mis manos a la boca, tan abierta por el desconcierto como mis ojos. ¡No, no puede ser posible!
    
    Solo me queda comprobar algo, pero tiemblo de solo pensar que sea cierto. ¡Pufff! Tomo por el techo el modelo, lo levanto y finalmente, –temiendo hacerlo– le doy vuelta y compruebo que sobre la parte negra, pintadas en esmalte, se encuentran las dos emes rojas con las cuales Camilo lo marcó para mí.
    
    ***
    
    — ¿Melissa, por qué tanta demora? Se están deshaciendo por el calor los cubitos de hielo del coctel que te preparé. ¿Te encuentras bien? —Le pregunto y me pongo en pie, dirigiéndome hasta la alcoba.
    
    Me encuentro a Mariana desnuda y de rodillas en el piso, al frente del armario abierto y en sus manos el «Bburago» a escala, vuelto al revés. Sus cabellos secos, el rostro pálido con un gesto de preocupación y las curveadas pestañas, humedecidas por unas nacientes lágrimas.
    
    — ¿Fuiste tú, cierto? —Le pregunto a mi esposo, al borde de un nuevo llanto.
    
    — ¿Yo, qué? —Respondo con rapidez haciéndome el distraído, frunciendo el ceño, levantando mis hombros y junto a ellos en mis manos, su coctel y el mío.
    
    — ¡No existió tal accidente de motocicleta! Lo fuiste a buscar y se pelearon. ¿No es así? —Camilo sigue de pie, exactamente recargado contra el marco de la puerta, sin atreverse a dar un paso más, pero cambia de pose, ahora muy recto y petulante, la faz de su cara se transforma y me responde altanero…
    
    — ¡Y qué, si ...
    ... fui yo! ¿Te duele mucho como le quedo la carita? ¿Por eso estas llorando?... ¡No lo puedo creer! ¿Por ese hijueputa malparido?… ¡Si claro! Que más se puede esperar de una mentirosa, falsa, hipócrita y puta de mierda que aparte de ponerme los cuernos con el tumbalocas ese, decidió hacerle regalitos a su amante, entre ellos este modelo que yo… Melissa… ¡Yo te regalé! —Mariana continua postrada a un metro de mí, y llorando.
    
    —Me lo entregó Rodrigo cuando puso en mis manos las llaves del Audi que te compré. De milagro no terminaste traspasándole a él, la propiedad de tu automóvil, aunque incontables veces sí que ocupó el puesto del piloto, lugar que te pertenecía y que nunca me cediste.
    
    Y respiro hondo, tragándome el orgullo. ¡Yo y mis putas cagadas! ¿Qué podría decir? ¿Cuál excusa sería ahora valedera? ¡Ninguna por supuesto! Decido quedarme rendida en el suelo, desnuda de mentiras como mi piel, sin fijarme demasiado en sus groserías, pues el amor que siento por mi esposo, puede más que sus malas palabras. Lo que me duele más es verme descubierta, por mi propia curiosidad.
    
    — ¡Creo que es mejor que te vistas y te marches! No tiene sentido seguir buscando una salida a tu infidelidad. ¡Ya no eres mi esposa ni nada para mí! —Con rabia y un inmenso dolor en mi corazón le grito, al no hallar en mí, la serenidad que tanto me pidió mi amigo. Me doy vuelta y sobre el mesón de la cocina dejo los dos vasos. En la sala desconecto con furia el cable de alimentación del mini componente y ...
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