1. Infiel por mi culpa. Puta por obligación (9)


    Fecha: 25/06/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos

    ... me hundo en el sofá… a llorar en silencio.
    
    — ¡Noooo, nooo, no!… ¡Mi vida!… ¡Amor, yo!… —Le grito cuando lo veo salir furioso de la alcoba. Agitada apoyo mis brazos cruzados al borde de la cama y sobre ellos oculto mi cabeza sin dejar de llorar a mares, entre hipidos, suspiros y una gran falta de aire.
    
    ***
    
    ¡Maldita sea! Lo he perdido ahora sí, –pienso– y no llega a mi mente ninguna solución. Solo el recuerdo de esa tarde, cuando fui a su casa a buscarlo después de hablar con Carmen Helena en la oficina y comprobar que entre los dos, efectivamente no había sucedido nada. ¡Un premio, por tu fidelidad! Sonriéndole coqueta le dije cuando le entregué en su caja original, negra por detrás y amarilla en los costados, pero en el frente con su acrílica vitrina, la réplica a escala de mi automóvil, sin papel de regalo por envoltorio. Así de simple y de sencilla, sin importarme regalar lo que mi esposo meses atrás, al empezar todo este maldito teatro, me había obsequiado.
    
    Limpio mi humedecida nariz con el antebrazo derecho y empiezo a colocarme de nuevo la ropa. Ya vestida de nuevo guardo el modelo dentro de la caja, lo amarro con la cinta y lo dejó como estaba, al fondo del armario. Cierro las puertas y echo llave, dejando todo como antes, menos la toalla que esta húmeda y la llevo conmigo, pasando cabizbaja por la cocina hacia el angosto patio de ropas para colgarla.
    
    Al regresarme, observo a mi esposo sentado en el sofá. Vencido, llorando derrotado casi en silencio y ...
    ... humillado por mí culpa también. Y yo, sigo con mi llanto y mis lamentos, unidos a los de Camilo, entre espaciados suspiros. Quizá sea la última vez que lo veré. ¡Esta vez no pude vencer al destino!
    
    Recojo mi sombrero, las gafas y mi bolso, pero antes de darme la vuelta para salir, extraigo del interior, la carpeta plástica blanca y el sobre de papel amarillo. Se los alcanzo pero mi esposo no quiere recibírmelos.
    
    —Sigo siendo tu esposa. Bueno, hasta ahora. —Le digo extrayendo del interior de la carpeta, los folios partidos a la mitad de la solicitud de divorcio que mi abogado redactó y Camilo firmó sin rechistar, el día antes de marcharse de la casa. Me arrodillo y se los pongo en sus manos.
    
    —Seguimos estando casados, Camilo. Nunca dejé que el abogado los presentara ante el notario. Pero eso ya no importa. ¿No es verdad? —De pronto mi marido levanta por fin la cabeza, me mira detenidamente con sus ojos aguados y luego los posa en las blancas páginas, leyéndolas con desgano.
    
    —Ese juguete no significaba mucho para mí, lo siento pero es la verdad. Nunca jugué con carritos ni aviones, mis hermanos nunca me dejaron. Las muñecas y cocinitas de plástico eran todo en mis juegos, en mi imaginado mundo infantil. Sin embargo sí que debí darme cuenta de que a ti, por ser hombre, te gustaba mucho y te importaba. —Camilo tira los papeles al piso, pero me escucha con atención.
    
    —Desprecié tu obsequio y nunca me imaginé que al regalárselo a él, sería el motivo final para que me ...
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