1. Descubriendo el sexo con mi entrenadora


    Fecha: 31/07/2025, Categorías: Erotismo y Amor Autor: Omar89, Fuente: CuentoRelatos

    ... gimnasio. No creo que hubiera un solo músculo de su cuerpo que no estuviera ejercitado.
    
    Acabé aquel día los ejercicios y me fui a darme una ducha. Aunque se supone que era una parte de relax, cierta parte de mi cuerpo estaba en tensión por la buena impresión que me había dado aquella entrenadora culturista. En aquel momento, imaginaba que estaba dentro de la ducha conmigo, me rodeaba con sus musculosos brazos y me levantaba mientras me besaba y acariciaba su mojada melena rubia. Traté de relajarme para no llamar la atención de los demás que estaban en el vestuario, terminé la ducha y me envolví con la toalla para ir a vestirme.
    
    Pensaba que Lidia, la reina amazona, había sido puesta en mi camino para recuperar la ilusión por la vida que me había arrebatado la ruptura con mi ex novia. Iba cada día al gimnasio y la buscaba con cualquier excusa para que me ayudara y me diera su consejo, solo para poder verla y escucharla. A veces, mientras me animaba, me pegaba una pequeña palmada o me cogía del hombro como masajeándolo, lo cual aumentaba mi excitación. Un día, incluso me invitó a ver cómo levantaba unas pesas desde el suelo. En esta ocasión no iba con su clásico uniforme, sino el que utilizaba en las competiciones deportivas de halterofilia. Una camiseta de tirantes que dejaban al aire sus deltoides, bíceps, tríceps y demás músculos que me era imposible de recordar, así como unos leggings de comprensión que realzaban sus cuádriceps y sus glúteos. Antes de tomar aquella ...
    ... pesa pegó un pequeño grito para aliviar tensiones, la agarró y se puso de cuclillas para después enderezarse y levantarla por encima de su cabeza. El grito empezó a endurecérmela, pero ver cómo se puso en cuclillas y aumentar el tamaño de sus glúteos me hicieron buscar algo con lo que ocultar mi erección, subiéndome la temperatura del cuerpo.
    
    Traté de relajarme, pensando que no estaba bien sexualizar a una mujer que practicaba deporte o hacía su trabajo en aquel gimnasio. Tampoco sabía mucho de ella, quizás estaba casada, y es algo que mi conciencia cristiana reprobaba, ya que el evangelio dice que “todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón”. Me fui a dar una ducha para tratar de olvidarme de todo. Tras vestirme, salí del vestuario y me disponía a irme a mi casa, cuando Lidia dio conmigo y me dijo: “¿Por qué te fuiste? No me has visto levantar todavía las más pesadas”. “Necesitaba salir a tomar un poco el aire”, le mentí, pero no me esperaba que me respondiera lo siguiente: “En ese caso, ¿aceptarías que te invitara a una infusión en la cafetería del gimnasio?” No salía de mi asombro, pero acepté. Lidia y yo fuimos a aquella cafetería. Pensé que quizás me hablaría de mis progresos o me daría nuevas pautas para continuar. Estaba equivocado.
    
    Lidia comenzó a preguntarme qué hacía, le dije que estudiaba las oposiciones para ser profesor de Lengua y Literatura. Pareció que aquello le agradó, pues me dijo “además de guapo eres ...
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