1. Descubriendo el sexo con mi entrenadora


    Fecha: 31/07/2025, Categorías: Erotismo y Amor Autor: Omar89, Fuente: CuentoRelatos

    ... inteligente”, dijo mordiéndose un labio mientras sonreía. Esa situación era nueva, ya que siempre era yo quien tenía que entrar a las mujeres, pero me daba la impresión de que Lidia no buscaba lanzar una simple broma de coqueteo. La conversación cambió momentáneamente cuando le pregunté por sus competiciones, pero Lidia no tenía muchas ganas de hablar sobre deporte. “¿Tu novia también es profesora como tú?”, me preguntó con claras intenciones de saber si tenía pareja. “No, lo cierto es que no salgo con nadie desde hace algunos años”, le confesé. “Oh, no importa, seguro que alguien como tú consigue a la chica que deseé”, me dijo, colocando su mano sobre mi muslo. Ese gesto me empezó a excitar, pero trataba de pensar en otras cosas. Pero Lidia no se rendiría tan fácilmente. “Me gustas mucho”, me confesó, “y he notado cómo me miras en el gimnasio, tonto, hay espejos y puedo ver lo que hay en mis espaldas. No te haces una idea de cómo te deseo”. “Sí, también me gustas”, le dije.
    
    Al escuchar aquello, Lidia se puso tontorrona, y puso sobre la mesa sus intenciones: “Me gustas mucho, y en algunas temporadas, entre competición y competición, necesito descansar y aliviar tensiones, de lo contrario, mis músculos se atrofian”, yo no me creía lo que estaba sucediendo, que aquella diosa, aquella guerrera amazona, me estuviera pidiendo sexo. “¿Y cómo que no tienes con quién tener relaciones?”, le pregunté, “si eres preciosa, me cuesta creer que no tengas a alguien”, dije, con intención ...
    ... de indagar si estaba casada. “La verdad, no, y los pretendientes que me salen no son de mi agrado, me gustan los morenazos altos como tú”, me respondió. Aquello sirvió para subir mi autoestima, perdida desde hacía años. Estaba claro que acabaría teniendo sexo con ella, dejando atrás los años de sequía (abstinencia forzada) que había sufrido desde que corté con mi ex.
    
    Sin más dilación, me dijo que la esperara en la puerta mientras se duchaba, tras lo cual, iríamos a su casa a “aliviarle de tensiones”. Salió del vestuario oliendo bastante bien. Creo que hasta ese momento nunca me había preocupado por cómo olía. “Estas genial”, le dije, “tú sí que estás bien”, me contestó. Al llegar a su casa, me estampó con delicadeza contra la pared y comenzó a besarme. “No puedo esperar más, vamos a la cama”, me dijo. No podía creer lo que me estaba pasando. Y me gustaba. “Espérame en la cama, enseguida estoy contigo”, me dijo mientras se metía en el baño. Me senté sobre la cama mientras me quitaba aquella ropa deportiva y la dejaba a un lado. Mi corazón palpitaba y mi respiración se aceleraba con aquella excitación. Cada segundo que esperé se me hacía eterno, hasta que finalmente Lidia salió del baño con un culotte y un sujetador deportivo, además de tener los ojos maquillados y los ojos pintados, como una modelo. “Puf, cómo me pones…”, le dije, “veamos si estas semanas en el gimnasio te han servido de algo”, me contestó y acto seguido saltó encima mía besándome mientras yo acariciaba los ...