Seduciendo a mi roomie (Parte 2)
Fecha: 05/08/2025,
Categorías:
Gays
Autor: soyAriel, Fuente: CuentoRelatos
Pablo estaba proponiendo masturbarnos uno al otro, al escuchar la propuesta, me quedé sin habla, mudo, quería decirle que aceptaba, pero no podía articular palabra por lo nervioso que estaba, afortunadamente Pablo interpretó mi silencio como una aceptación tácita y su mano se dirigió a mi verga, mi cuerpo se estremeció al sentir el contacto de la tibia palma de su mano, mi cuerpo dio un respingo, inicio el suave movimiento frotando el tronco de arriba a abajo y mi espalda se arqueó involuntariamente, abrí las piernas en señal de gozo, sin embargo, no me atrevía a ir tras su verga en reciprocidad, al notar mi indecisión soltó mi verga y su mano tomó la mía y la dirigió a su gruesa verga, tan pronto sentí su calor y suavidad en la palma de mi mano no pude evitar apretarla, caliente, suave y esponjosa, era tan gruesa que mi mano no podía abarcar todo el contorno, lo que había estado deseando por semanas se estaba cumpliendo, al fin una verga de macho en mis manos y vaya verga, era imponente, empecé el movimiento arriba y abajo, apretando el tronco y sintiendo la hinchazón de sus gruesas venas, la mano de Pablo regresó a mi verga y empezamos a pajearnos, uno al otro, suave, lento, del ojo de la verga de Pablo brotaron gotas de un líquido viscoso y transparente, me quedé mirando, hechizado, viendo como chorreaba su néctar, no pude resistir tocarlo, acerqué la yema de mi dedo índice y lo dispersé sobre la punta de su verga, una caricia que le encantó a Pablo ya que dio un ligero ...
... gemido y eso me descontroló, empecé a pajearlo más rápido y gimió con más fuerza, me encantaba escuchar que disfrutaba con mis caricias y quería darle más placer, volverlo loco, así que continué apretando y exprimiendo su verga, Pablo soltó mi verga para concentrarse en el placer que sentía, no me importó, era evidente la fascinación que me provocaba ese enorme bulto.
En la pantalla una colegiala rubia estaba mamando la gruesa verga de un profesor y Pablo dice viéndome a la cara:
Mmmm, que rico, como quisiera que me mamaran la verga así- su mirada fija en mi cara, en espera de mi respuesta.
Nuevamente no respondí, tampoco retiré la vista de su cara, atontado, como si no entendiera la indirecta, sentí su mano en mi cuello y empujar mi cabeza en dirección a su verga, puse una ligera resistencia, tratando de controlar mi ansiedad, la cabeza chorreante y cálida se posó sobre mis labios, frotó la punta y mis labios se impregnaron de su esencia natural, presionó más fuerte:
Vamos, abre la boquita, te va a encantar, no te resistas, he visto tu mirada de deseo, como miras mi verga, sé que quieres probarla, tómala, anda, es tuya.
Mis labios cedieron y el enorme nabo fue entrando poco a poco, el sabor saladito característico me invadió, cuando entró toda la cabeza succioné con suavidad, despacio, cuidando de no dañarlo con mis dientes, recorriendo con mi lengua todo el hongo, me encantó, un sabor fuerte a verga, a macho, embriagante, empecé a chupar con mayor ahínco, su ...