1. Bienvenido hombre


    Fecha: 12/08/2025, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... me contuve para apretar el botón del celular y hoy puedo contarles.
    
    “Vos sabes desde siempre que “el amigo” es una utopía y después nos quedamos ambos con las manos vacías, en cambio “el hombre” es más completo y para con tu persona no admite dobleces. Tampoco viene al caso que accedas a lo que planteo en mi calidad de hombre, tengo muy claro que los gustos pueden ser distintos y los sentimientos pueden no existir”.
    
    “No lo tomes a mal, no me afecta tanto que pueda ser de este modo pero lo prefiero porque no me lastima y el intento me hace sentir mejor. Si aún con lo que te digo vos continuas con esa dicotomía para no perder nada, posiblemente por egoísmos y miedos pierdas a los dos, ambos “tu amigo y el hombre” darán un paso al costado y toda posibilidad se cerrara”.
    
    Yo lo llamaba para tener una conversación sobre algo que me afectaba y él “cargaba mis mochilas” con un tema que hasta ese momento no pasaba por mi cabeza pero no podía dejar de escucharlo. “Estás gastando mucho en teléfono, por eso te voy a proponer algo, en media hora te paso a buscar y vamos a tomar algo, hablamos, conversamos, contáis todo lo tuyo y, de alguna manera, decidimos nuestro futuro”. No pude decirle que no, asimismo, estaba segura de poder “manejar” esto ya conocido que regresaba.
    
    Fue puntual y cuando llegó lo noté distinto, alegre como siempre se mostró conmigo pero con una seguridad en sus decisiones que antes no había podido ver. Eran las seis de la tarde y me llevó a un lugar muy ...
    ... coqueto donde podríamos tomar un café, merendar y hasta incluso cenar pero lo mejor estaba dado por la intimidad del lugar.
    
    No lo conocía y allí se destacaba la serenidad, la buena música sin estridencias, un gusto exquisito en la decoración y la atención deferente de un personal que parecía no existir hasta que uno requería de su presencia, todo invitaba a la magia y a lo íntimo del diálogo.
    
    Conversamos, reímos, convenimos en minimizar el problema que yo había tenido y me hizo sentir muy bien, tanto en lo banal como en lo profundo que implica eso de sentirse muy mujer ante la presencia de un hombre. Las horas pasaron y en ninguno de los dos flotaban las urgencias para que eso tan hermoso se interrumpiera.
    
    De seguido fue la cena y ya ni con “chaleco de fuerza” me arrancaban de eso tan mágico que sólo se puede dar entre dos. Aún con todo lo que experimentaba, estaba intrigada pues él en ningún momento había hecho mención al tema de “la amistad” y, de algún modo, eso me hacía estar inquieta por un incipiente cosquilleo en mi entrepierna y un tanto alerta para tratar de disimular la rigidez de mis pezones.
    
    Yo notaba en sus ojos el interés del hombre por la mujer pero no era ofensivo, tampoco lo era que me tocara las manos o me acariciara la cara y el cabello como al pasar, hasta el “mi Cielo”, “Amor” o “Belleza” con que se dirigía a mi persona me resultaba más agradable que de costumbre. Si, digo bien porque desde que nos habíamos conocido se había dirigido hacia mí ...
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