Bienvenido hombre
Fecha: 12/08/2025,
Categorías:
Confesiones
Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... del mismo modo pero fue sólo hasta este instante en que noté la dulzura con que lo expresaba.
Todo estaba resultando espectacular hasta que llegó el momento de pedir los postres. Fue allí que se paró a mi lado y dijo que iba a darse el gran gusto con un postre que esperó gran parte de su vida. Levanté mis ojos para mirarlo y él, tomando mi barbilla con una de sus manos, acercó su cara a la mía y me besó con una dulzura que no esperaba, que no conocía, que nunca había experimentado o que, quizás por miedos y reticencias a la entrega, con nadie me detuve a considerar.
Mentiría muy feo si les contara que no me percaté de lo que pretendía hacer, aun así no hice ademán de detener su intención, la conversación referida a los intentos buscando los pedacitos de felicidad que nos debemos y a los momentos del hoy que nos merecemos había dado sus frutos y yo también quería sentir la posibilidad de algo nuevo y mejor, es más, lo estaba deseando.
No solamente le permití el beso, sentí la urgencia y la necesidad de devolverlo. ¿Cómo explicarlo?, jamás lo sentí como la devolución de una gentileza por el momento, la salida o la cena que me había brindado, fue como redescubrir la necesidad del placer y la pasión y él o junto a él lo estaba logrando. Fueron segundos, quizás un minuto y la magia se instaló.
Cuando él volvió a sentarse en su lugar surgió una tontería a la que las mujeres no podemos sustraernos. ¿Por qué lo hiciste? pregunté, me miró y la risa franca no tardó en ...
... aparecer, “porque vos SOS un tanto “chapada a la antigua” y no te hubieses animado a tomar la iniciativa” me contestó y la que reí fui yo. “Ahora se me ocurre una pregunta a mí”, -me dijo-, “¿Por qué lo devolviste?” y me miró con seriedad.
Por unos segundos me quedé sin palabras, luego lo miré a los ojos y le contesté que le había devuelto el beso porque el suyo me había encantado, reconocí que quizás en otra ocasión lo hubiese tomado de una manera distinta, que podría haberme enojado pero que hoy era una noche especial y me había hecho sentir muy bien, tampoco quería “regalarme” ni decirle que estaba excitada como una chiquilla de quince.
Tampoco le dije en ese momento que comenzaba a redescubrir emociones y deseos que creía abandonados y dormidos y que notaba que las “cosquillas” seguían estando presentes, para mi íntima complacencia, “el fuego” no se había consumido y él reavivaba esa “llama” tan particular con dulzuras y atenciones. Casi que no recordaba esas hermosas sensaciones que desde el alma se trasladan a todo el cuerpo.
Después fueron más mimos con caricias en mis manos, en mi rostro y con palabras que sonaban a música en mis oídos, quizás las mismas que había escuchado en infinidad de oportunidades pero penetraban distinto, yo las asimilaba distintas. Me encontraba suelta y decidida a experimentar todo un cúmulo de sensaciones pero no sabía por dónde empezar a canalizarlas.
Él no parecía tener apuros ni tomaba decisiones que una mujer debería esperar y ...