1. Siempre estaré para ti, Marian (cap. 3)


    Fecha: 14/08/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: WadeHolden, Fuente: CuentoRelatos

    ... finalizar, aupado por sus ya incontenibles gemidos y jadeos, la masturbé en forma, pasando mis dedos por sus labios, de abajo hasta arriba y de nuevo y de nuevo, su clítoris, mis dos dedos dentro de la vagina en busca de su punto G, los jugosos labios otra vez, hasta que explotó su orgasmo. Fue maravilloso. Un verdadero volcán de dimensiones colosales. Estertores largos, repetidos, sensuales.
    
    Ella me miraba con una carita de “yo no fui”, deliciosa. Me enamoré.
    
    Me senté en la orilla de la cama, a su lado, a punto de desmayarme de la tensión nerviosa que había soportado durante más de media hora. Ella me acariciaba con sus uñas por la espalda. Yo solo trataba de respirar. Al poco rato, le pedí que se levantara para bañarla, como corolario de nuestra gesta. Feliz, se levantó presurosa y se dirigió a la ducha, tomándome de la mano. Entramos a su baño, me desvestí aceleradamente y en eso ella se quedó viendo hacia mi pene, que estaba totalmente erecto. Su cara mostraba asombro:
    
    - Mi amor, eso es enorme, Dios mío, más grande que el de tu padre, que ya es bastante decir. Estoy asombrada, hacía mucho que no te lo veía.
    
    - Bueno, será lo único que habré heredado de ese señor y no te creas, mi vida no ha sido fácil con esto. Algunas cosas no resultan cómodas con un pene de este tamaño.
    
    Ella se metió a la ducha con agua caliente, para terminar el efecto de relajación y además distraer la atención sobre mi herramienta. Dejé que el agua caliente cayera sobre su espalda, ...
    ... mucha agua, luego tomé el jabón y una esponja y empecé a acariciar todo su cuerpo con ella. En sus partes más sensibles me recreé bastante, tanto que al rato se presentó su siguiente orgasmo. Más suave que el primero, que había sido arrollador, pero orgasmo al fin y al cabo. Luego, ella tomó el control para enjabonarme a mí. Todo mi cuerpo, con mucha ternura, con gracia. Y cuando llegó a mi pene, vaya, se soltó el moño. Me hizo una paja fenomenal, con cubana y demás, ambos agachados en la placa. Y culminó la faena con su linda boquita, no sin cierta dificultad por el tamaño. Me dio una mamada que me hizo eyacular como un fenómeno, por la cantidad de semen que recibió en su dulce boca. Marian sabía hacer gozar a un hombre, no había dudas al respecto. Yo era muy jojoto, sexualmente hablando, poca experiencia, pero ella volaba por altas cotas. Me dejó exhausto.
    
    Al final, nos secamos y fuimos a la cama, desnudos y hambrientos… de sexo.
    
    No pasaron ni 10 minutos, cuando mi miembro ya estaba reclamando su pastel. Ella se acostó boca arriba, abrió sus piernas todo lo que pudo y me pidió que la penetrara, profundamente, hasta que ya no pudiera más. En esa posición del misionero, la más común pero no mi preferida, entré en su vagina con mucho cuidado, para evitar lastimarla. Ella me decía que despacio, con cuidado, pero que no parara. Una vez dentro toda mi herramienta la estuve bombeando, primero de forma suave, lenta, pero paulatinamente aumentaba la cadencia, hasta que sentía el ...
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