1. Cueva escondida


    Fecha: 06/10/2023, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Rafael, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Me llamo Alessandro. Mi familia y yo vivimos en la capital, sin embargo tenemos parientes, del lado de mi padre, que viven en el interior, por lo que vamos con bastante frecuencia a visitarlos. El verano pasado, en el mes de enero, fuimos a la granja de un tío a pasar toda la semana de vacaciones, la misma dista unos 150 km de la capital, en un hermoso lugar que tiene mucha vegetación, cerros y arroyos que los cruzan. Mi tío Hernando y su familia vive allí, con mi primo favorito, Carlos, que es un año mayor a mi, es decir que tiene unos 17 años. Carlos, ha pasado las vacaciones de invierno (el pasado mes de julio) a mi casa en la capital. La pasamos muy bien, durante el día jugando al fútbol, yendo a cine e al parque o a un centro comercial muy concurrido. Pero, especialmente, durante la noche, mastúrbandonos viendo revistas porno y videos por internet. Nos hicimos también pajas recíprocas, lo que nos permitió descubrir que era mucho más placentero cuando una mano que no es la propia le acaricia la pija a uno.
    
    En este verano el clima no puede estar mejor; soleado y muy caluroso, por lo que al día siguiente de haber llegado a la granja de tío Hernando, decidimos ir a un arroyo cercano para nadar y juguetear en sus aguas, de tal manera a aplacar el tremendo calor de 38 grados que había. Como mis padres prefirieron quedarse a charlar con mis tíos en la granja, decidieron que sería mejor que Carlos y yo nos vayamos con una persona mayor, quien pudiera acompañarnos, pues si ...
    ... bien el arroyo no era muy caudaloso, si tenía partes ondas. Es así como llamaron a Mario, uno de los empleados, quien tiene 21 años. El verano pasado que yo he ido a la granja él aun no trabajaba en la misma, por lo que no lo conocía.
    
    Tío Hernando comentó a mis padres que Mario era un chico muy responsable y trabajador, quien había venido, hace unos ocho meses de un pueblecito cercano, a trabajar para ayudar a su familia, compuesta por sus padres y tres hermanos menores. Tío Hernando tenía total confianza en Mario, excelente trabajador y que incluso había enseñado a Carlos a nadar muy bien. Fue entonces que Mario apareció y despertó en mi algo que había estado durmiendo dentro mío, la admiración por un hombre y el deseo sexual.
    
    Mario era un chico alto, de físico musculoso y fibroso, forjado por el trabajo, piel tostada bajo las largas jornadas bajo el sol, ojos marrones claros, y unos dientes perfectos que parecían perlas. Poseía unas cejas muy tupidas que casi se unían por encima de la nariz y unas piernas gruesas y duras, producto de las cabalgadas diarias y los partidos de fútbol con los otros trabajadores de la granja. Él no era ningún "muñequito" de cara, sino que era un verdadero macho atractivo, por el que cualquier chica hubiese abierto las piernas...
    
    - Mario, llévales a Alessandro y Carlos a pasear y nadar al arroyo - dijo mi tío Hernando con su característica voz de mando que nunca dejaba dudas de su autoridad.
    - Como no patrón - respondió Mario, secándose el ...
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