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Cueva escondida
Fecha: 06/10/2023, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Rafael, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... dejándola colgar como péndulo. El vello se concentraba más bien sobre la verga, antes que en las bolas, lo que permitía ver tanto a la pija como a esos enormes huevos de macho en todo su esplendor. Inmediatamente al ver esa herramienta descomunal me calenté tanto que sentí que mi rostro comenzaba a arder. - Parece que tienes mucho calor, Ale - dijo Mario, con una sonrisa cómplice, al tiempo que se acariciaba un huevo y se estiraba la piel del mismo. Qué tal si nos damos un chapuzón ? El último en tirarse es un maricón ! - dijo y se tiró al agua, al tiempo que Carlos y yo también lo seguimos. Ya en el agua jugamos a la lucha, Carlitos y yo luchamos contra Mario, quien fácilmente nos tomaba a ambos en sus fuertes brazos y nos apretaba contra sí mismo, como si fuésemos dos ovejitas. Al principio fui algo tímido con el contacto físico, pero luego, siguiendo el ejemplo de Carlito, empecé a pasar mis manos por las piernas y el abdomen de ese hermoso macho. En un momento dado, veo que Mario toma a Carlos por detrás y lo aprieta contra su entrepierna, y ambos empiezan una suerte de caricia, antes que de lucha, al tiempo que mi primo no intenta escapar sino mas bien empieza a frotarse su propia cola contra Mario. Luego, al erguirse ambos, vi que la pija de Carlos estaba totalmente erecta. Pero también la de Mario ! Qué espectáculo tan maravilloso ! Bien larga, gruesa, bien venosa, y con la cabeza hermosamente rosada y brillante. La misma, a pesar de su grosor, apuntaba al cielo, ...
... y tenía unos hermosos huevos, mas grandes y redondos que nunca. - Qué piensas Carlito, creo que es hora de mostrarle a Alessandro la "Cueva escondida", nuestro escondite secreto... - dijo Mario - pero sólo se juras, Ale, de no decírselo a nadie ! lo juras ? - me preguntó. - Sí... - fue todo lo que atiné a decir, pues me parecía increíble lo que estaba viendo, no podía retirar la mirada de la fenomenal masculinidad de Mario. Entonces Mario primeramente tomó sus ropas y las de Carlos, que estaban en la orilla, y luego se dirigió hacia las gradas de piedra que estaban al costado derecho de la cascada, y lo seguimos Carlito y yo. Al llegar a un lugar determinado, pude ver que había una especie de abertura al costado de la cascada, en el lecho mismo del arroyo, la cual estaba cubierta por las tupidas ramas de un frondoso árbol. Era la entrada a una especia de cueva natural de bastante amplitud, la que estaba iluminada por la luz que ingresaba por entre el follaje, pero que de todas maneras no era suficiente para distinguir sus detalles internos. Mario habrá visto en mi rostro el temor de ingresar a ese lugar obscuro, pues tomándome del brazo me dijo : - No tengas miedo Ale, Rodrigo y yo ya hemos venido muchas veces aquí, es nuestro escondite secreto par jugar. - y luego me estiró suavemente hacia dentro de la cueva. Debido a que la entrada no era muy ancha (o tal vez a propósito) Mario rozó su gruesa verga semierecta contra mi costado, erizándome la piel inmediatamente. ...