1. Cueva escondida


    Fecha: 06/10/2023, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Rafael, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... - Nos vamos divertir a lo grande, Ale... Te lo puedo asegurar - agregó, al tiempo que rozó y apretó mis nalguitas, las cuales cabían perfectamente en una sola de sus enormes manos. Una vez dentro de aquella cavidad natural, mis ojos tardaron un poco a acostumbrarse a la poca luz, pero pude notar que Carlos pasó a Mario una cajita de fósforos, con los que éste último encendió un par de velas. Entonces con la nueva luz, pude distinguir que en el suelo había signos que indicaban que la cueva había sido visitada con cierta frecuencia. Una manta extendida, que servía como una cama, un rollo a medio usado de papel higiénico, y dos o tres revistas pornográficas. Incluso, las mismas velas que Mario había encendido estaban bien consumidas, habiendo dejado su cera sobre las rocas donde las habían fijado. Aquel lugar era el escondite perfecto, pues a pesar del calor extremo de esa tarde veraniega, el agua del arroyo, que corría sobre la roca que hacía de techo de la cueva, refrigeraba el lugar muy agradablemente.
    
    Entonces Mario, en todo amistoso pero diligente, nos dijo que nos sentemos sobre la manta junto a él, y apoyemos la espalda contra la pared de roca maciza. Una vez acomodados a cada uno de sus lados, tomó del suelo una revista porno y la comenzó a hojear. Admiraba las enormes tetas y las nalgas carnosas de las mujeres, al tiempo que observamos que su hermosa y gruesa pija se ponía más dura aún. No puse evitar una risita traviesa al ver eso, lo que fue secundado por ...
    ... Carlito.
    
    Seguidamente, Mario posó sus brazos sobre nuestros hombros, nos jaló para sí mismo, y comenzó a acariciarnos a la vez, mientras los tres miramos en la revista cómo una mujer tomaba una verga entre sus manos, para luego llevarla a la boca. Entonces, Mario tomó unas de nuestras manos y las llevó al mismo tiempo a su dura maza de carne de macho. Yo la sujetaba desde la base, y Carlitos puso su mano sobre la mía, y aún así, había suficiente verga para una o dos más de nuestras manos.Me parecía fascinante sentir ese cilindro de lujuria palpitante en nuestras manos, las cuales casi no podían cerrarse por completo a su alrededor. Y me excitaba la idea que un muchacho como Mario nos enseñe cosas tan nuevas y placenteras.
    
    La verdad es que tanto Carlos como yo sabíamos muy bien que hacer, por lo que Mario no necesitó decirnos absolutamente nada para que comencemos el movimiento de "arriba abajo", lo que le causó gran placer, pues sus caricias fueron más intensas, y bajaron de mi espalda a mis nalguitas, sobándolas con mucha pasión, resbalando mi raya y penetrando mi huequito con un dedo, lo que despertó en mi una nueva y maravillosa sensación de placer que no conocía antes.
    
    Mario, apoyando la mano en la nuca de Carlos, lo estiró para sí, besándolo en los labios. Veía como esos labios carnosos devoraban los de mi primo, y su boca era horadada por la lengua rosa, mojada y larga del semental. Mario entonces escupió saliva en ambas manos y las dirigió a nuestros penes erectos, ...
«12...456...»