1. VECINAS COMPLACIENTES


    Fecha: 27/01/2024, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Terminó esa noche. Dormí algunas horas. No tengo horario, así que lo voy a aprovechar. A eso de las 11 fui a la obra. No aparecí por la oficina de Sofía y Soledad. Había tenido suficiente sexo esa noche para seguirla con las chicas. Ellas habían estado esperando. Cuando me retiraba, yendo hacia el estacionamiento a buscar la camioneta, aparecieron.
    -¿Qué pasó? No tuviste ninguna “urgencia” en la oficina… - Era Soledad
    -No es eso. Vine muy tarde por un inconveniente en la camioneta, así que tuve que quedarme. Además, como ya falta poco, no puedo hacerme el burro. – Algo tenía que decir. - ¿Cómo es qué todavía están aquí?
    -Te esperamos para irnos con vos. – Esa es Sofía. Ninguna tenía buena cara. - ¿Nos llevás?
    -Por supuesto. - No quería llevarlas a casa. En estos momentos no me interesa otra sesión de sexo. Con las dos puede llegar a ser muy larga. 
    Subieron ambas adelante, dado que el ancho del vehículo lo permite. Normalmente eso significaba manoseo y mamadas, pero generalmente soy yo quien empieza con el jueguito. No hice nada para generarlo.
    -¿Qué te pasa papito? ¿Estás mal por alguna razón? – Soledad quería respuestas. -¿Añorás a Ana Laura?
    -No, no. Nada de eso. Estoy bastante cansado…
    -¡Anoche estuviste culeando con alguna! – Sofía fue directo al grano. - Seguro toda la noche.
    -¡Jajaja! ¿Y nos abandonás? – Soledad insistía. - Hace cuatro días que no estamos con tu pija dentro. ¡Vamos a tu casa! 
    -Te trataremos bien… - Sofía completó la idea.
    -No quiero. No es ...
    ... por ustedes, ni por Ana, ni por nadie en particular… - Aunque, en verdad, añoraba a Dakar.
    -Vamos a La Blanqueada entonces. Un ratito, no más. – Ellas conocen mi debilidad. 
    Ya estaban dos manos sobre el bulto, sobando zalameramente. 
    -Dale, se buenito…
    -Un ratito no más… - Dúo imposible de evitar.
    -Bueno. Está bien, no quiero que se queden…
    -¿Vacías?
    -¡Jajaja!
    Nos desviamos a La Blanqueada. La pija ya estaba afuera, y la boca de Sofía se ocupaba de ella. Sole, que estaba más lejos, esperaba turno, aunque sus manos sobaban el culo de su compañera. ¡Siempre con las manos ocupadas!
    Las nenas se alentaban entre sí, y se alternaban en la mamada. Cuando llegamos a La Blanqueada había cuatro autos más, todos con vidrios polarizados, y con el aclimatador de aluminio en el parabrisas. 
    -Esos autos no son del pueblo. – Sofi los reconoció inmediatamente. - Deben haber venido de la ciudad a buscar levantes…
    -Y los consiguieron, sin duda… - Remató Sole. - ¡Tendríamos que poner una amueblada en el pueblo!
    -¡Justo! Con ustedes dos y algunas de las nenas en oferta, rápidamente se harán famosas… - Es una buena idea. Y les hice seña…
    Nos pasamos al asiento trasero, tal como lo hacíamos en estas circunstancias. Las nenas no demoraron nada. Me bajaron los pantalones y se pusieron inmediatamente a mamar. Yo estaba parado todo lo posible – la camioneta lo permitía -, y ellas mamaban. Les saqué las blusas y me puse a hacer cubanas con ambas, sentaditas. Un poquito cada una, para que ...
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