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Mi novio me ofreció a uno de sus amigos (y me encantó)
Fecha: 01/08/2024, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Vicky27, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... que nuestras entrepiernas desprovistas de vello hicieran contacto. Luego empezaba a cogerme. Primero despacio, luego acelerando, luego impactándome cada vez con más potencia. Casi podía sentir su carne en contacto con mi interior húmedo. Yo gimiendo y gritando enloquecida; él, tomándome de la cintura con una mano y aferrándome un pecho con la otra. No paraba de cogerme. Parecía hacerlo no como un favor para su amigo; parecía que lo hubiera estado esperando desde siempre. Pero toda esa fantasía me fue arrebatada con el sonar de mi teléfono. Un mensaje nuevo: Lucas. “Me pone contento que hayas aceptado. Ya mismo le hablo”. El fin de semana llegó, y con ello la ansiedad. Habíamos acordado el encuentro para el sábado por la tarde. Según me contó mi novio, la reacción de Iván no pudo ser otra que la misma que tuve yo. De hecho, le tuvo que dar la misma explicación que a mí sobre el fenómeno y por qué ocurría y todo eso. No obstante, luego de una larga conversación, Iván había aceptado también. La respuesta del amigo había sido espontánea y sincera: -No sé si están locos o aburridos, pero bueno, viéndola a tu novia… y, ¿quién podría negarse un polvo con semejante hembra? Me ruboricé al escuchar lo último, pero no era nada que no me hubieran dicho antes. Lo que lo hacía diferente e impactante era el contexto. Se hicieron las 15:30 y el timbre del departamento sonó. Miramos por el monitor de la cámara de seguridad conectado a la TV y confirmamos que era él, esperando ...
... frente al portero eléctrico a que le abriéramos. Lucas bajó a buscarlo, mientras yo me preparaba. Decidí que lo mejor era que la primera impresión fuera determinante: busqué mi falda más corta y ajustada, de tela fina y sensible al tacto. Me miré frente al espejo de nuestro cuarto y, a la vez que sentía cómo apretaba, chequeé que mis nalgas sobresalieran al menos un poco, como si intentaran liberarse. La tanguita roja tipo hilo dental que ya llevaba puesta estaba bien. Me puse una remera blanca de hombro caído corta por encima del ombligo. Mis senos prominentes elevaban la remera permitiendo un hueco entre el borde de la prenda y mi abdomen. Era perfecto. Luego me pinté los labios de rojo carmesí y me rocié con un perfume especial que casi nunca usaba. Ya podía imaginarlo a Lucas lamentándose de que había elegido esta ocasión para ponérmelo. Me senté a esperarlos en el sofá frente a la TV, con aire desinteresado, como si toda esa preparación en tiempo récord no hubiera sido meticulosamente premeditada, sino más bien un acto casual. Entraron por la puerta riéndose, seguramente hablando de fútbol o inmersos en alguna otra conversación básica de hombres. Tardaron unos instantes en concluir la charla y acercárseme. -Emm, amor -habló Lucas, visiblemente ansioso-. Llegó Iván. Aún recostada en el sofá giré la cabeza hacia arriba y miré a mi novio, y luego al amigo. Era evidente que iba a venir con una musculosa, lisa y de color negro. Vestía unos pantalones cortos que me ...