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Mi novio me ofreció a uno de sus amigos (y me encantó)
Fecha: 01/08/2024, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Vicky27, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... parecieron ridículos pero que ayudaban a poner en tono esas piernas fibrosas. -Hola -saludé. -Hola -me correspondió Iván. Me senté y me crucé apropiadamente de piernas, inclinando con sutileza el cuerpo para que se pudiera visualizar desde su altura mi escote. Al instante, noté que Iván se frotaba los labios sin darse cuenta. Un gesto instintivo e inevitable. Luego miró a su amigo con una expresión casi similar a la de un nene que veía a una chica por primera vez, y, con un tono nervioso, le preguntó: -¿Eh, lo hacemos ahora? ¿o… ? Lucas sonrió. -Yo diría que sí. Mirala: se hace la desentendida pero se estuvo preparando antes de que subiéramos. Mi novio, además de que no era ningún tonto, me conocía bien. Me puse en pie, me acomodé la falda y luego el pelo, suspirando suavemente un gemido. Rodeé el sofá hasta llegar a él y, posándole una mano en el pecho, le ordené: -Vamos a la habitación. Entramos, encendí la luz y me senté en la cama. Miré a Iván y, con una palmadita al borde del colchón, le indiqué que se sentara a mi lado. Él se acercó, recuperando de a poco esa confianza propia suya. Tras hacerlo, nos quedamos mirándonos en silencio unos instantes, y él acercó su mano izquierda para tocarme el muslo cerca del borde de la falda. Pronto reparé en mi novio que seguía de pie a unos pasos de la cama, observándonos con curiosidad. -Amor, no te quedes ahí parado. Traete algo para ponerte cómodo. -Es verdad -respondió, y fue a buscar una ...
... silla del comedor. Para cuando volvió, su amigo y yo ya nos estábamos besando calurosamente. Nuestros labios y lenguas se conocieron lentamente, sin apuros. Aliento fresco mentolado, sin el amargor característico del tabaco que sí suele tener Lucas. Me tomó de la nuca y me afianzó hacia él, acariciándome la piel. La otra mano seguía ocupada en mi pierna, aproximándose muy de a poco al hueco de la falda. La piel se me erizó de repente, un calor atravesaba mi cuerpo hasta concentrarse en mi entrepierna. Tenía dedos gruesos. Ya deseaba que… Que hiciera lo que ya estaba haciendo. Dos robustos dedos hicieron a un lado mi tanga y acariciaron mi vulva caliente. Al instante me sentí mojada y ya no pude concentrarme en seguir besándolo. Solo podía jadear y respirar en pausas. -¿Te gusta? -me preguntó. Lo miré con los ojos entrecerrados y asentí. Luego lo tomé de la nuca y lo besé con mayor intensidad. Él seguía sin retirar sus dedos de mi interior. Jadeé más fuerte, gemí, e incluso se me soltó un ligero gritito. Esos dedos me estaban haciendo los mismo que Lucas con su pija todas las noches. Abrí un ojo y miré a mi novio. Estaba sentado, con los ojos fijos en mí y visiblemente excitado. Se había bajado el cierre del pantalón para masturbarse. Lo hacía despacio para no tener una eyaculación repentina que lo finalizara todo. Al ver esto, me hice a un lado en la cama, quitándome la mano de Iván de mi vagina inundada, y me dejé caer sobre su entrepierna. Le bajé el cierre a su ...