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Mi novio me ofreció a uno de sus amigos (y me encantó)
Fecha: 01/08/2024, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Vicky27, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... pantaloncito, estiré el bóxer hacia afuera, y tomé su miembro. Nada de pito corto. Era un pedazo de carne asombroso. Culposamente he de admitir que superaba las medidas generosas de Lucas. Como esperaba, estaba totalmente afeitada. Su piel era suave como la de un bebé. Cuando tomé el tronco con mi mano, sentí la firmeza de un palo de amasar, erecto y ligeramente inclinado hacia arriba, señal de que era un frecuente fornicador. La experiencia hace al macho. Le bajé suavemente la piel y contemplé el glande. Un prominente casco de soldado rosado, cubierto por una capa brillosa. Ahora se me hacía agua pero a la boca del solo ver esa cabeza gruesa y… Me acerqué más y me la llevé a la boca, hasta que mis labios chocaron con la base y el escroto. Cerré mi boca y apreté su verga con la lengua y el paladar, para luego deslizarme hacia atrás, llegar al glande y mamarlo fuerte, como si deseara extraerle jugo. -¡Ay, Diosss! -exclamó Iván. Seguí con lo mío. Repetí la acción muchas veces, cada vez con más premura, gimiendo despacio mientras él me agarraba del pelo para asegurarse de que no se la fuera a soltar. -Hermosa tu novia, amigo -comentó Iván entre jadeos- ¡Y cómo la chupa! Es increíble. Lucas se rio. -¿No te dije yo que hacía los mejores petes? -Si amigo, pero… ¡Ay, Dios, es demasiado bueno esto! Empecé a lamerle el tronco y a gemir un poco más alto, pero no demasiado. Francamente, no quería que concluyera todo ahí. -Hmmm… así, hermosa. Así, putita, ...
... así. Quise ver lo que hacía Lucas una vez más. Se la jalaba con ímpetu, le gustaba lo que veía, lo que había conseguido. Se relamía y respiraba agitado. Me recosté un poco más, encorvando hacia abajo la cintura, dejando en alto mis nalgas a punto de escaparse de la falda. Sentí la mano recia de Iván hurgando ahí, frotando, corriendo para abajo la falda para dejar al descubierto mi culo. Volvió a hacer a un lado la tanga y metió sus dedos en mi sexo, otra vez. Ahora dedeaba más rápido. Se podía escuchar un lejano chapoteo. La concentración volvió a abandonarme. Los músculos de esa zona se me contraían por la excitación, y las caderas se empezaron a mover involuntariamente a un ritmo sensual. Le escupí el glande, le froté el tronco del pene y volví a metérmelo en la boca, hasta la garganta. Era casi como chupar un pepino curvado. Iván inspiró profundo y exhaló ruidosamente, con un gemido grave que venía desde lo profundo de sí. En ese momento, sacó sus dedos y me propinó una sonora nalgada, haciéndome gemir de dolor placentero. Sentí después una humedad caliente justo por debajo de un cachete, donde había dado el golpe. Parte del flujo vaginal que había extraído con sus dedos ahora se había adherido a mi piel. Dejé de chupársela pasados unos cuántos minutos (sospecho que lo habré estado haciendo por casi media hora, estoy segura, no controlé el tiempo), me puse en pie y le di la espalda. Lo miré por encima del hombro y le ordené: -Desnudame. Iván posó sus manos sobre ...