1. Mi novio me ofreció a uno de sus amigos (y me encantó)


    Fecha: 01/08/2024, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Vicky27, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... vos?
    
    -Ajam.
    
    Así me estuvo dando otro rato más. Entre jadeos, gemidos, gritos, sonidos de aplausos fuertes, de la carne haciendo fricción. De vez en cuando cambiaba de lugar las manos, esas inquietas manos que todo lo querían conocer a través del tacto: mis nalgas, mis piernas, mi espalda, mi cuellos. Mis tetas. Manoseaba mis tetas enérgicamente, acariciándome los pezones.
    Su pija entraba y salía con el movimiento ondulante, casi danzarín, de sus caderas. Me agarró de los brazos y me llevó hacia él, uniendo mi espalda a su pecho. Me rodeó con los brazos y se agarró de mis pechos. Giré para mirarlo. Nuestras miradas se cruzaron, y yo le sonreí mordiéndome los labios. Él se acercó y me besó con pasión. Luego me besó las mejillas y bajó por el cuello.
    
    -Sos un dulce -le dije en voz baja.
    
    -Vos sos preciosa. Me está encantando cogerte.
    
    -A mí también. Seguí así, no frenes. Está re dura.
    
    Unos minutos después, me la sacó, me volteó y me arrojó a la cama. Separó mis piernas y volvió a metérmela.
    Volví a gritar.
    
    -¡Ay, la puta madre! ¡Sí, así por favor! ¡Dale, no parés, hermoso! Hmmm…
    
    Se inclinó hacia delante, deslizó las manos detrás de mí, rodeándome con esos brazos fuerte, fibrosos, y, mientras me cogía, me besaba el cuello.
    
    -Se pueden ver bien esas ganas en ambos -comentó Lucas.
    
    Giré la cabeza y lo miré.
    
    -Fue tu idea, mi amor.
    
    -Sí. Y no me vas a decir que no la estás pasando bien ¿no?
    
    Me reí y le respondí con picardía:
    
    -Me encanta. Me ...
    ... encanta tu amigo.
    
    Recordé entonces la explicación del cucoo, cock… bueno eso de Internet. Lo de la humillación al cornudo.
    ¿Será que también debía decirle cosas que lo hicieran sentir “humillado”?
    
    -Creo que la tiene más grande que vos, amor. Y está más dura.
    
    Lucas se la jalaba cada vez más fuerte.
    
    -¿Ah sí? ¿Te calienta más?
    
    -SÍ. ¡Ay, cómo se mueve! ¡No tiene freno!
    
    Miré a su amigo. Aunque escuchaba lo que hablaba con mi novio, seguía concentrado en lo suyo. No se detenía ni cambiaba el ritmo.
    
    -Cómo me gusta cómo te movés… -le dije.
    
    Iván no respondió a eso, pero me miró, meneó la cabeza y me anunció que estaba por acabar.
    
    -Ya viene ¿Dónde la querés?
    
    Abrí grande la boca y le enseñé la lengua.
    
    Iván sonrió.
    
    -¿Toda?
    
    -Toda.
    
    Cuando llegó el momento, retiró su miembro de mi sexo y avanzó de rodillas sobre la cama de modo que sus piernas quedaron a los costados de mis hombros. Agarró su verga y la apuntó hacia mí. La agarré con la mano y me la llevé a la boca. En el mismo instante en que emitió un último y sonoro gemido que llenó el cuarto, sentí la espesura del líquido viscoso en mi lengua, mi paladar, en la totalidad de mi boca. Su intensa excitación produjo mucha cantidad de semen que no paraba de entrar. No lo tragué al momento, sino que lo dejé unos segundos asentándose para saborearlo. A diferencia del amargo gusto que me deja siempre en la boca mi novio (supongo será por su hábito fumador y la comida chatarra), el semen de Iván se sentía ...