1. Mi encuentro con el oficial #1


    Fecha: 11/08/2025, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Karen Hernández, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... sonrisa y un guiño antes de subir la ventana lentamente. Mientras me alejaba, lo vi por el retrovisor… y él seguía ahí, mirándome, con esa sonrisa ladeada que dejaba claro que esto no terminaba ahí.
    
    La abordo le digo que si trai sus papeles en regla, licencia de conducir, tarjeta de circulación,ya me lo enseña pero no trai placa,ya que se le había caído en un bordo que se le soltó,esa fue la excusa de ella.
    
    Y le dige chin!! Señorita creo que tendré que llevarle el carro al corralón,por qué no trai su placa y es importante,y ella pues con pena me dice oiga poli y su hay manera de arreglar las cosas,es que no traigo dinero peor mire soy maestra y tengo que estar mañana en la secundaria y ocupó mucho carro .
    
    Iba apenas retomando el ritmo del corazón, todavía sonriendo por aquel intercambio de miradas y palabras, cuando el oficial hizo una maniobra ágil y me volvió a interceptar, esta vez bajando de la patrulla y acercándose a mi ventana. Esa presencia uniformada caminando hacia mí… uff. Sentí como si el tiempo se detuviera por un momento.
    
    Tocó suavemente el vidrio con los nudillos, y yo bajé la ventana, sonriéndole con una mezcla de picardía e inocencia.
    
    —Señorita… ¿trae sus papeles en regla? —me preguntó con esa voz firme pero tentadora.
    
    —Claro, oficial —respondí rápido, sacando mi licencia de conducir y la tarjeta de circulación de la guantera—. Aquí tiene.
    
    Él los tomó y los revisó con detenimiento, mirándolos… y luego mirándome a mí.
    
    —Ajá… ¿y su ...
    ... placa?
    
    Mi sonrisa se congeló por un segundo. Oh-oh. Me mordí el labio y miré hacia otro lado, fingiendo nervios. La placa… sí, esa se me había caído hacía un par de días pasando un bordo demasiado rápido. En mi defensa, estaba distraída pensando en otras cosas… como ahora.
    
    —Se me cayó… —dije, con un puchero adorable y mi voz más dulce—. Pasé por un bordo medio feo y de repente escuché cómo se zafó. Pero se lo juro, oficial, la tengo, solo que no está puesta. No tuve tiempo de volver a atornillarla...
    
    Él suspiró y me miró serio.
    
    —Chin… señorita, eso es un problema. Sin placa… tendría que llevar su coche al corralón. Es importante circular con todo en regla.
    
    Puse cara de angustia, pero sin dejar de coquetear. Sabía cómo jugar mis cartas. Me incliné un poquito más por la ventana, dejando ver apenas más de lo que ya estaba mostrando. Mi blusa no ayudaba, y lo sabía. Ese escote pronunciado ahora tenía su atención. Y aunque él se mantenía profesional, sus ojos lo decían todo.
    
    —Oficial… —dije bajito, con voz dulce, suave, casi un susurro—. ¿No habrá alguna manera de arreglar esto sin que termine en el corralón? No traigo dinero encima, pero de verdad, necesito mi coche. Soy maestra… doy clases en una secundaria, y mañana tengo turno temprano. Sin carro no llego, y mis alumnos me esperan…
    
    Le toqué suavemente el antebrazo, como sin querer, y lo miré con ojos grandes, rogándole con esa mezcla de culpa y ternura que solo una mujer en apuros puede lograr… o fingir 😉
    
    Él ...
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