Mi encuentro con el oficial #1
Fecha: 11/08/2025,
Categorías:
Confesiones
Tus Relatos
Autor: Karen Hernández, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... respiró hondo, como si estuviera conteniéndose.
—Está difícil, señorita… sin placa no debería dejarla circular —dijo, pero su tono ya no era tan firme. Había algo más… una duda. Una lucha interna entre la ley y el deseo.
Me acerqué un poquito más, bajando la voz al punto en que casi le hablaba al oído, con una sonrisa traviesa.
—Mire oficial… yo sé que usted tiene que hacer su trabajo. Y respeto mucho eso… —dije, dejando que mis dedos jugaran con el borde de mi cabello—. Pero también sé que no todos los días se encuentra con una ciudadana... agradecida.
Él alzó una ceja, divertido.
—¿Agradecida… de qué manera?
—De la manera en que solo una mujer agradecida sabe ser —susurré, dejándole la frase en el aire como una provocación deliciosa.
Hubo un silencio cargado de tensión, de esos que queman la piel sin siquiera tocarla. Él me miró… yo lo miré. Todo estaba dicho sin decir nada.
—Está bien, señorita —dijo al fin, con una sonrisa ladeada—. No me haga quedar mal con mis principios… voy a hacer como que no vi nada. Pero arregle esa placa, ¿eh? Que no me la vuelva a encontrar sin ella… o la próxima vez sí me la llevo… y no al corralón precisamente.
Solté una risita suave, mordiéndome el labio.
—Trato hecho, oficial. Y gracias… de verdad. Cualquier cosa, si me ve otra vez por aquí, estaré encantada de cooperar con la autoridad 😘
Encendí el motor, le guiñé un ojo y arranqué lentamente. Pero sentí su mirada clavada en mí hasta que desaparecí por la ...
... esquina.
Y mientras conducía, no podía dejar de pensar en él… en ese uniforme, esa voz, esa firmeza… y la tentación de un próximo encuentro más íntimo… más privado… donde no se necesiten papeles, pero sí muchas ganas de romper las reglas 💋🚓🔥
Pasaron unos días, y la verdad... no podía sacármelo de la cabeza. Ese oficial tenía algo. No solo por lo bien que le quedaba el uniforme (que uff… le quedaba como un guante), sino por su voz, su mirada, esa manera en la que jugaba entre lo correcto y lo tentador. Me encantaba. Y aunque traté de convencerme de que solo fue un momento, una casualidad… el destino tenía otros planes.
Esa tarde, yo iba saliendo del súper, ya con el atardecer empezando a pintar el cielo. El clima estaba perfecto: calorcito suave, brisita rica, y yo con un vestido corto de tirantes, algo suelto, pero lo suficientemente pegadito al cuerpo como para provocar alguna que otra mirada. El tipo de ropa que no planeas usar para seducir, pero que cuando te ves en el espejo… sabes perfectamente lo que estás haciendo 😉
Justo cuando estaba subiéndome al coche, escucho una voz detrás de mí, inconfundible:
—¿Y ahora sí ya trae su placa puesta, señorita?
Sentí ese pequeño salto en el pecho. Lo volteé a ver, con una sonrisa que se me escapó sin querer. Ahí estaba él. Uniformado. Imponente. Y con esa sonrisa suya que me derretía las piernas.
—¡Oficial! —dije en tono de sorpresa fingida—. Qué casualidad… justo estaba pensando en usted.
—¿Ah sí? ¿En qué ...