Mi encuentro con el oficial #1
Fecha: 11/08/2025,
Categorías:
Confesiones
Tus Relatos
Autor: Karen Hernández, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... parte estaba pensando? —preguntó con una ceja levantada, mirándome de arriba abajo descaradamente, aunque con elegancia.
Yo reí suavecito, sin dejar de mirarlo.
—En su advertencia… la de no volver a circular sin placa. Y no quería tentar mi suerte dos veces con el mismo hombre —dije mientras me acercaba, cruzando los brazos suavemente bajo el busto, lo que levantó un poquito más el escote del vestido.
Él se dio cuenta. Lo noté. Y no lo disimuló.
—Muy bien… me alegra ver que sabe seguir instrucciones. Aunque, si le soy sincero, no me molestaba verla sin placas… era una buena excusa para detenerla.
—¿Y ahora qué excusa va a usar? —pregunté en tono bajo, mirándolo directo a los ojos.
Se acercó un poco más. Yo ya podía sentir su olor… ese aroma a loción masculina mezclado con el calor del día. Me estremecí.
—¿Sabe? Cerca de aquí hay un terrenito. Está solito, con sombra, nadie pasa por ahí. A veces me gusta darme una vuelta cuando quiero estar tranquilo —dijo mientras bajaba un poco la voz, como si me estuviera compartiendo un secreto.
—¿Y eso me lo cuenta porque…?
—Porque estoy pensando que quizá… podemos seguir esta conversación allá. Aquí hay demasiados ojos. Y usted... da mucho de qué hablar.
Mi corazón se aceleró. Me mordí el labio otra vez (ya era costumbre con él) y fingí dudar un segundo.
—¿Y no es eso abuso de autoridad, oficial?
—Solo si usted se opone. Pero si coopera... podríamos considerarlo una reunión ciudadana... privada —dijo ...
... mientras abría la puerta de la patrulla y me hacía un gesto con la cabeza.
Me reí, divertida, sintiendo ese hormigueo delicioso por todo el cuerpo. Me subí a mi coche, él subió a su patrulla y me hizo señas para que lo siguiera.
Manejamos unos minutos, hasta que salimos un poco del camino habitual. El terreno era tal como lo había descrito: rodeado de árboles, tierra suave, sin nadie alrededor. Paz total… excepto por la tensión eléctrica entre los dos.
Estacionamos uno al lado del otro. Me bajé lentamente, y él también. Se acercó, pero ya no había distancia profesional entre nosotros. Me recargué en el cofre de mi coche, jugueteando con la cadenita de mi cuello.
—¿Entonces? —le dije, alzando una ceja.
Él se paró frente a mí, muy cerca. Sus ojos bajaron a mis labios, luego a mi escote, y luego me sostuvo la mirada con una mezcla de deseo y dominio que me hacía vibrar.
—Entonces… llevo días pensando en esa última conversación nuestra —dijo mientras apoyaba una mano junto a mí, inclinándose apenas—. Y se me quedó grabado eso que dijo… que sabía cómo agradecer.
Me acerqué apenas, nuestras bocas a centímetros. Podía sentir su respiración… y juro que yo ya no sabía si el calor era del clima o de lo que él provocaba.
—¿Y si hoy le demuestro? —susurré—. Lo bien que me porto… cuando estoy agradecida.
Él sonrió, peligroso. Dominante. Casi salvaje.
—No diga eso… o no respondo —me dijo, y ya sus manos estaban cerca, sin tocar… pero tan cerca que mi piel ya lo ...