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Compañeros - Capítulo 28: El final
Fecha: 16/09/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... que se recostara él ahora en el sofá. Miguel obedeció, acomodándose en el asiento con su rabo empalmado apuntando al techo, brillante de saliva y líquido. Luis no lo dejó esperando: bajó una vez más la boca hasta atrapar el glande hinchado de Miguel entre los labios y retomó la mamada que había dejado a medias antes. Esta vez Miguel supo que ya no aguantaría mucho. Entre la escena de antes y el hecho de que estaba a reventar por correrse, apenas necesitó un minuto de aquella lengua y labios envolviendo su miembro. —Lu… Luis, que me corro… —jadeó en un susurro desesperado, agarrando instintivamente la cabeza de su amigo cuando sintió el orgasmo golpearle sin remedio. Luis no se apartó. Apretó los labios alrededor del tronco de Miguel y se lo tragó todo lo que pudo justo cuando la primera descarga de semen saltó. Miguel gimió ahogadamente, clavando los dedos en el hombro de Luis mientras su polla se estremecía y liberaba toda su corrida directamente en la boca caliente de su colega. Luis recibió aquel chorro abundante con sorpresa por la cantidad, pero hizo lo mismo que Miguel: tragó tanto como pudo, aunque algo de leche se le escurriese por la comisura. Miguel se convulsionó ligeramente, gimiendo quedo de puro alivio, mientras vaciaba hasta la última gota. Luis se apartó despacio, dándole un último lametón travieso al capullo, y luego se incorporó limpiándose la barbilla con una risita. Miguel quedó tendido con la cabeza hacia atrás, los ojos cerrados y una ...
... sonrisa de bobo satisfecho en el rostro—. Dios… necesitaba esto, tío —logró decir entre risas suaves. —Ya te digo —coincidió Luis, dejándose caer a su lado, recolocándose los calzoncillos y subiendo sus pantalones sin abrochar por el momento. Miguel hizo lo propio, guardando su miembro que empezaba a suavizarse tras el orgasmo, y subió la cremallera de sus vaqueros de nuevo. Se quedaron mirando y les entró la risa tonta. Quizá eran los efectos del alcohol sumados a la situación, pero ninguno podía creer del todo que hubieran repetido sus “travesuras” de juventud allí en el salón, a escasos metros de donde dormía la novia de Luis. Bueno, en realidad Marta todavía no había llegado… —Somos la polla, nunca mejor dicho —se mofó Luis en voz baja, dándole un amistoso puñetazo en el brazo a Miguel. Miguel tuvo que morderse la mano para no reír más alto—. Desde luego… Mira que estamos mal de la cabeza. —Shh, calla o llegará la vecina cotilla —bromeó Luis, levantándose con cuidado. Empezó a recoger las botellas vacías de la mesa mientras Miguel se reponía. —Oye, ¿y Marta? ¿No decías que vendría tarde? —preguntó Miguel, repentinamente consciente de la hora al ver el reloj de la pared. Era pasada la una de la madrugada. —Sí, ya debe estar al caer —dijo Luis, mirando su móvil un segundo—. Me ha puesto que estaba pillando un taxi hace quince minutos. Ambos se apuraron a ventilar un poco la habitación y asegurarse de que todo parecía normal. Apenas habían terminado de ...