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Compañeros - Capítulo 28: El final
Fecha: 16/09/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... costumbre, aunque sus mejillas tenían un ligero rubor. Miguel dejó las bolsas en el suelo un segundo para corresponder. Sentir la cercanía de Carlota, su perfume familiar, hizo que se le acelerara el pulso. Después de tanto tiempo separados sin contacto, encontrarla así de repente era casi irreal. —Estás… no me lo puedo creer —murmuró Carlota, mirándolo de arriba abajo con asombro—. ¡Cuánto tiempo! —Ya ves… Siglos —acertó a decir Miguel, rascándose la nuca con nerviosismo—. ¿Cómo estás, Carlota? Luis y Marta observaban la escena unos pasos atrás, entendiendo enseguida la situación. Marta susurró un “vámonos para allá un momento” a Luis, y ambos se apartaron discretamente para darles privacidad, fingiendo interés en un escaparate cercano. —Muy bien, bueno… sí, bien —respondió Carlota, recolocándose un mechón de pelo detrás de la oreja. También parecía algo tensa—. ¿Y tú? ¿Qué haces por Madrid? Pensé que estabas en Nueva York… —Lo estoy, he venido solo por Navidad —explicó Miguel, sonriendo tímidamente—. Llegué ayer, prácticamente. —Vaya, qué casualidad encontrarte —Carlota dejó escapar una risita suave—. Yo vine a comprar unos regalos y… aquí estoy, claro. Se hizo un pequeño silencio. Ninguno sabía bien qué decir tras tanto tiempo y tantas emociones pasadas. Miguel tragó saliva; notaba su boca seca por los nervios. Carlota era alguien a quien había amado de verdad, y la ruptura aún dolía en cierto rincón de su memoria. Al mismo tiempo, ahí estaba ella, ...
... en carne y hueso, más guapa que nunca. —Te ves muy bien —soltó al fin Miguel con sinceridad. Carlota le dedicó una media sonrisa—. Gracias. Tú también… Estás más mayor, pero en el buen sentido. —Bueno, los años pasan para todos —bromeó él con suavidad. Otro silencio, esta vez acompañado de sonrisas nostálgicas. A pocos metros, Luis observaba de reojo, preparado para intervenir si hacía falta. Pero entonces Carlota tomó la iniciativa: —Oye… ¿tienes prisa? Podríamos tomar un café y… ponernos un poco al día, ¿te parece? —sugirió, mordiéndose el labio con un gesto de duda. No estaba segura de si a Miguel le apetecería. El corazón de Miguel dio un pequeño brinco. Dudó un instante, pensando en si sería prudente remover el pasado. Pero su curiosidad y las ganas de saber de ella fueron más fuertes—. Sí, claro. Me encantaría. Carlota pareció aliviada—. Genial. Justo arriba hay una cafetería tranquila. Miguel se volvió un segundo hacia sus amigos—. Eh, chicos… —los llamó. Luis y Marta se acercaron, fingiendo inocencia. —Tranquilo —dijo Luis de inmediato, apoyando una mano en el hombro de Miguel—. Nosotros tenemos que hacer un par de recados más. Id vosotros a charlar, hombre. Marta asintió con una sonrisa amable hacia Carlota—. Sí, vosotros hablad, que tenéis mucho que contaros. —Nosotros nos apañamos —añadió Luis guiñándole un ojo a Miguel—. Luego nos vemos en casa. Antes de que Miguel pudiera replicar, sintió cómo Luis metía disimuladamente algo en ...