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Compañeros - Capítulo 28: El final
Fecha: 16/09/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... acelerando las embestidas, entrando y saliendo casi por completo antes de volver a enterrarse hasta el fondo en cada arremetida. La habitación se llenó de los sonidos húmedos de sus cuerpos chocando y los gemidos de placer de ambos. —Fuck, yes… harder! —gritó ella sin poder contenerse, aferrándose a los hombros de Miguel. Tenía los ojos vidriosos de placer y las mejillas encendidas. Miguel gruñó, obedeciendo; sujetó una de sus piernas para abrirla más y empujó con más fuerza, haciendo temblar el cabecero de la cama contra la pared. La intensidad del momento aumentó aún más. Miguel sentía cómo las uñas de ella se clavaban en su espalda, incitándolo a no parar. Sus músculos se tensaban con el esfuerzo de cada embate. La chica estaba delirando de gusto, moviendo las caderas para encontrarse con las suyas. Finalmente, Miguel notó ese cosquilleo conocido subiéndole por la base de su sexo: estaba a punto de correrse. Sin embargo, quiso darle a ella el máximo placer antes de llegar al final. Llevó una mano nuevamente entre sus cuerpos y frotó con su pulgar el clítoris hinchado de su novia mientras seguía follándola con fuerza. Ese fue el detonante: ella arqueó la espalda bruscamente y soltó un grito ahogado mientras su orgasmo la golpeaba. Su interior palpitó con fuerza alrededor de la polla de Miguel, haciéndole perder el control también. Con un gruñido grave, Miguel se salió en el último segundo y masturbó su propia longitud un par de veces hasta correrse en fuertes ...
... pulsaciones sobre el vientre y los pechos de su novia. Chorros espesos de semen caliente cayeron sobre la piel de ella, marcando su cuerpo con la esencia de Miguel. Él jadeó, agotado y extasiado, mientras ella lo atraía para un último beso lleno de complicidad y lujuria. Ambos rieron suavemente después, recuperando el aliento en medio del desorden de sábanas revueltas y cuerpos sudorosos. Durante unos minutos, la habitación quedó en silencio aparte de sus respiraciones entrecortadas. Miguel acarició la mejilla de su novia con cariño, observando su rostro satisfecho y ruborizado por el esfuerzo. La besó en la frente y susurró en español, con un acento dulce que a ella le encantaba aunque no entendiera todas las palabras: —Te voy a echar de menos, preciosa. Ella sonrió aunque no comprendió totalmente, y simplemente respondió al beso, abrazándose a él por unos momentos más. Esa noche, durmieron abrazados fuertemente, aprovechando cada segundo restante. A la mañana siguiente, muy temprano, Miguel se despidió de su novia con un largo beso en la puerta de su apartamento. Con las maletas listas y el corazón latiéndole con emoción por el viaje, tomó un taxi al aeropuerto JFK. Tras un vuelo transatlántico de varias horas, finalmente aterrizó en Madrid. Nada más recoger su equipaje y salir a la zona de llegadas, divisó a su mejor amigo entre la multitud. Luis estaba allí esperándolo, apoyado contra una columna con gesto despreocupado. Miguel lo reconoció al instante y ...