1. Compañeros - Capítulo 28: El final


    Fecha: 16/09/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... sonrió ampliamente. Aunque habían pasado casi dos años desde la última vez que se vieron en persona, Luis seguía teniendo ese porte inconfundible: alto, fornido como un toro, con su cabello castaño despeinado y una sonrisa socarrona asomando en cuanto vio aparecer a Miguel. En cuanto sus miradas se cruzaron, Luis abrió los brazos en un ademán entusiasta.
    
    —¡Hombreee! —exclamó Luis con alegría mientras Miguel se acercaba empujando su maleta—. ¡Mírate, cabrón, cuánto tiempo!
    
    —¡Luis, tío! —Miguel dejó la maleta a un lado y se fundió en un abrazo fuerte con su amigo—. Joder, cuánto me alegro de verte.
    
    Luis le dio unas palmadas afectuosas en la espalda antes de separarse. Examinó a Miguel de arriba abajo con exageración cómica.
    
    —Estás igual, solo que más guapo, ¿puede ser? El rollo americano te sienta bien, ¿eh? —bromeó Luis, riendo.
    
    Miguel negó con la cabeza, sonriendo—. Anda ya. Tú sí que estás fuerte, macho, cada vez pareces más armario. Veo que no has dejado el gimnasio.
    
    Luis flexionó un brazo en broma, mostrando el bíceps bajo la chaqueta—. Uno tiene que mantener las tradiciones, ¿no?
    
    Los dos amigos recogieron la maleta de Miguel y se dirigieron hacia el estacionamiento. Mientras caminaban, conversaban con entusiasmo, poniéndose al día tras tanto tiempo.
    
    —Entonces, ¿qué tal la vida de arquitecto estrella en Nueva York? —preguntó Luis con curiosidad sincera, apretando el mando para ubicar su coche entre los cientos del aeropuerto.
    
    Miguel se ...
    ... encogió de hombros, modesto—. No me quejo, la verdad. El curro es intenso, pero estoy aprendiendo un montón. Ahora estamos con el diseño de un rascacielos en Manhattan, imagínate.
    
    Luis silbó, impresionado—. Casi nada, ¿eh? Mi colega Miguel diseñando rascacielos. —Abrió el maletero del coche y ayudó a meter la maleta dentro—. Me alegro, tío. Te lo mereces por empollón.
    
    Miguel rió—. ¿Y tú qué? Cuéntame de ti. ¿Cómo va todo con Marta? ¿Sigues currando en la empresa aquella?
    
    Luis asintió mientras ambos subían al coche—. Sí, sigo de ingeniero en la misma compañía. No está mal, aunque nada de rascacielos en mi caso, solo planos aburridos de maquinaria.
    
    —Bueno, a alguien le tiene que tocar eso también —bromeó Miguel poniéndose el cinturón.
    
    —Ya ves. Y con Marta muy bien, la verdad. —Luis sonrió un instante mientras arrancaba el coche—. Al final la lié para que fuera mi novia oficialmente y aquí andamos, viviendo juntitos y todo.
    
    Miguel alzó las cejas, impresionado de forma exagerada—. ¡El golfo de Luis sentando cabeza! ¿Quién te ha visto y quién te ve?
    
    Luis se echó a reír—. Ya ves, cabrón. Ni yo me lo creo a veces. —Miró a Miguel con complicidad—. Después de tantos años de follamigos, era eso o me mandaba a la mierda, supongo.
    
    Miguel sonrió recordando la historia entre Luis y Marta, que siempre había sido intensa—. Os va bien entonces, me alegro un montón.
    
    —Sí, tronco, estamos bastante felices la verdad. La tía me aguanta todas mis tonterías, así que ...
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