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Vacaciones en Punta Quemada (II)
Fecha: 18/09/2025, Categorías: Grandes Series, Autor: dlacarne, Fuente: TodoRelatos
... quiero tocar todo, pero esta vez fue algo más. Quería introducirme a través de su piel, que aquella maravilla se introdujera a través de la mía. Entre temblores, agarré sus muslos; ya los conocía del acto anterior, pero ahora, desde mi posición, su grandeza era mayor. Se endurecían con su cabalgar. Gordos, fuertes y suaves, eran algo que no debía existir. Imprudente, cegado por los placeres que aún podía descubrir, seguí avanzando hasta dar con un culo irreal. Botaba incontrolable, difícil de atrapar. Abriendo bien mis manos, sus glúteos se posaron sobre ellas. Tragué saliva y miré al cielo. Encontré de nuevo la lasciva mirada de Marta, satisfecha por efecto de su embrujo en mi persona. Sus pechos me golpeaban el cuello. Con mis manos pegadas a su culo, retocé mi cara en ellos. Traté, con torpeza, cazar el top para ver que había por debajo. Despegué una de mis manos y tomé con ella una de sus tetas, gorda, fuerte y suave como sus muslos. Apreté y, tomada por el culo con una mano y en el pecho la otra, creía tener controlada a la bestia. Inocente de mí, ya que solo le di razones para galopar más rápido y profundo. Respiraba con dificultad y trataba de encogerme de algún modo, buscando la manera de resistir un poco más ante aquella salvajada, cuando aminoró la marcha para quitarse el top y mostrar por vez primera dos pezones oscuros, no muy grandes, que me apuntaban de frente. Por puro instinto, mis dos manos se fueron a ellas para estrujarlas. Saqué de algún lado fuerzas y ...
... levanté mi cadera con rabia, clavándole la polla bien dentro. Hecha un ovillo, prendida por las tetas, se pegó a mí y dejó que la penetrara con fuerza hasta que me faltó el aliento. Aprovechamos para respirar los dos, cubiertos de sudor. Recuperada tras unos segundos de tregua, se puso en pie y yo fui tras ella sin dudar. La abracé desde atrás y no perdí un momento para manosearla todo lo que pude. Se dirigía al sofá, pero yo quería tocar más. De pie, apoyados en la parte trasera, mordí de arriba a abajo, sofocando mis instintos de devorarla. Se agachó cuando descendía por su cadera y mis dedos vieron la oportunidad de adentrarse en su coño. Se deslizaron con facilidad por sus paredes bien lubricadas y sus profundos gemidos que me excitaron aún más. Acerqué mi cara para recordar su sabor y ella lo facilitó, al igual que antes, levantando una pierna y apoyándola contra el sofá. Tras impregnar de nuevo mi boca con su gusto, mordí su culo y, al verla en perfectos noventa grados, tuve claro el siguiente paso. Asido por sus caderas, con la visión de su enorme culo carnoso en primera instancia, la penetré con entusiasmo. Nuestras respiraciones se sincronizaron con el chasquido de mis mulos golpeando contra los suyos. Sus carnes vibraban. Nuestros fluidos gorgoteaban con el roce de nuestros sexos. Con una sola mano, se sacó la falda engurruñida por arriba. La diferencia era sutil, pero ver su cuerpo completamente desnudo, ese cuerpo, me hizo alejarme un poco de aquí. ¿Cómo era ...