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Corrompiendo a mi hijo (Sugey)//cap 5
Fecha: 02/10/2025, Categorías: Incesto Autor: JOS LIRA, Fuente: TodoRelatos
... de puntillas para alcanzarlo, aun si traía tacones altos. El aroma de mi sobrino era a macho en brama… y eso me recordó a su padre… Sebastián, el cual hacía años que se había separado de mi prima René. De Gael no me sorprendió que mis pechos se pegaran a su cuerpo… sino que… algo muy grande y duro que tenía bajo la bragueta se untara con fuerza contra mi cuerpo. —Dios…—dije, separándome de él. Al poco rato la casa ya estaba llena de los amigos de mi hijo, pero lo que más me llamó la atención, y también me ofendió, es que no me presentara a su novia Alicia. De hecho ni siquiera me la presentó como su amiga. La mocosa era una muchacha guapa, sí, pero bastante escuálida y sin gracia. Lorenzo estaba con los ojos como plato cuando miró con orgullo, desde lejos, que Tito estaba de la mano de esa chica, cosa que no había visto en toda su vida. Gael y Hernán me acosaron durante toda la noche, pretendiendo bailar conmigo muy pegados al ritmo de la música electrónica o reggaetón que ponía el DJ. Sentir los bultos de mis sobrinos restregándose en mis nalgas o en mis piernas era algo que me ponía muy guarra y cachonda. Y lo necesitaba, para tener el valor de hacer el amor con mi hijo esa noche. —Hernán, por favor… esa manitas —lo regañé en uno de los bailes, cuando sentí que sus manos habían resbalado bastante cerca de mis nalgas. —Perdón, tía, perdón —se reía él. Gael era menos manoseador, pero su presencia me hacía sentir intimidada. Mientras bailábamos ...
... sentía que mis tetas botaban debajo de mi blusa una y otra vez. Y por eso decidí que no estaba bien estar tan cerca de ellos, que cuando me alejé, agarraron a mi hija como su nuevo entretenimiento. Me la pasé buena parte de la noche repartiendo comida, con ayuda de Natalia, espiando de lejos a mi hijo y a esa escuincla babosa que no dejaba de refregarse a él como si fuese una sanguijuela. Tito se la estaba pasando bien con ella, y eso sí que me fastidiaba. Ni siquiera se había acercado a mí mi pequeño tesoro, y eso me dolía demasiado. En determinado momento hubo algo que me llamó la atención (y no fue sólo el hecho de que mi hijo estuviera tomando demasiada cerveza quizá para sacar valor para lo que le esperaba a la medianoche), y es que mientras Tito conversaba animadamente con Gerónimo, el hijo de mi amiga Elvira, la tal Alicia se iba detrás de Julián, quien hasta entonces era el mejor amigo de mi hijo. Intenté seguirlos, pero luego me interceptó mi cuñado Fred, sólo para decirme que mis tetas “son más gordas que las de una vaca lechera.” —¡No seas majadero! —lo empujé. —Si no supiera cómo eres en realidad, cuñadita, te juro que no te tildaría de… guarrita. Me alejé de Fred cuanto pude y luego me dirigí a la habitación cuando se dieron las diez de la noche. Me tumbé en la cama y ahí me quedé un buen rato, oyendo a lo lejos la música que retumbaba por toda mi casa. Cuando se dieron las 10:20 de la noche me sentía bastante nerviosa. Mi corazón palpitaba muy ...