1. Corrompiendo a mi hijo (Sugey)//cap 5


    Fecha: 02/10/2025, Categorías: Incesto Autor: JOS LIRA, Fuente: TodoRelatos

    ... habitual para endulzar la pupila de mis sobrinos, que siempre eran unos lisonjeros sin remedio.
    
    Me vestí informal para la fiesta, a fin de no desentonar con los amigos de mi bebé. Me puse unos vaqueros ceñidos que marcaron mis nalgas duras, y una camiseta casual que marcaba mi feminidad con sutileza. Con este atuendo aparentemente inofensivo nadie sospecharía que debajo llevaba puesta una minúscula tanga que se clavaba entre mis gordas nalgas con brutalidad.
    
    Dejé mi pelo suelto, y con maquillaje resalté la parte más felina de mis ojos, con tonos oscuros, y unos labios muy rojos que parecían a punto de explotar de brillo.
    
    Los taconazos de aguja que me puse eran de vértigo, y desde que aparecí ante los invitados de mi hijo, todas las miradas de los varones se encontraron conmigo, algunos hasta con la boca abierta.
    
    —Ufff… tía —dijeron al unísono mis sobrinos Hernán y Gael, mientras mi marido se dirigía a la puerta para recibir a su hermano menor, que estaba llegando tarde con el DJ.
    
    —¿Uff qué, niñitos traviesos? —les dije, poniéndome las manos a la cintura.
    
    Mis dos sobrinos, que estaban impecablemente vestidos, con sus camisas entalladas que descubrían sus envidiables musculaturas, me recorrieron el cuerpo con sus miradas de manera lasciva. No sé por qué, pero mi vulva palpitó bajo mi tanga a medida que sentía sus miradas lujuriosas empapándome. De hecho, casi sentí que mis labios hinchaditos vaginales se me abrían y se clavaba el triángulo de la tela en su ...
    ... interior.
    
    —Es un “Ufff” de qué hermosísima hembra estás hecha, tía —contestó Hernán, ante la seriedad de Gael que me miraba como un perro silencioso que pretende robarse la carne que han echado en el tazón, para comérsela muy lejos, con discreción.
    
    —¡Anda, tú, adulador! —sonreí—. Pero vengan aquí, mis adorados sobrinos, que ni siquiera nos hemos saludado.
    
    El primero en abrazarme fue Hernán, que me rodeó con fuerza de la cintura y posó sus manos largas casi en la curvatura de mi culo, lo cual me incomodó momentáneamente porque sentí que todo el mundo nos veía, aunque no era así.
    
    —Hueles delicioso, tía.
    
    Me sentí un poco extraña al sentir la dureza de su cuerpo aplastándose contra mis pechos. Casi me pareció que el abrazo lo estaba forzando para que mis mamas se pegaran a él voluntariosamente.
    
    —Tranquilo, mi niño, que me asfixias —le dije separándome de él, intentando ser amable.
    
    —¿De veras te parezco un niño, tía? —me dijo, haciendo alarde de su hombría.
    
    —Para mí siempre mis sobrinos serán mis bebés.
    
    Hernán se echó a reír, y retrocedió un poco, pero tenía clavados sus ojos en mis pechos… los cuales en alguna ocasión casi me los había visto desnudos, pero esa es una narración que contaré en otro momento.
    
    —¿Y tú, mi vida, no me saludas? —le dije a Gael, que continuaba enorme, serio, de pie detrás de Hernán.
    
    —Por supuesto, tía, a mí también me pareces espectacular.
    
    Su abrazo fue menos invasivo, pero más largo. Gael era tan alto que tuve que ponerme ...
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