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Corrompiendo a mi hijo (Sugey)//cap 5
Fecha: 02/10/2025, Categorías: Incesto Autor: JOS LIRA, Fuente: TodoRelatos
... y con dificultad y vergüenza me ofreció una sonrisa inocente, mientras yo sentía cómo mi vulva palpitaba enérgicamente entre mis piernas. —¡Gra…cias, mami, por todo… lo que estás… haciendo por mí… no… te hubieras molestado! ¿Se refería al hecho de enseñarle mis grandiosas mamas? ¿O quizá a la fiesta que le estaba organizando? No quise arriesgarme y le contesté lo que supuse, era lo evidente: —No es ninguna molestia, mi vida, ¿estás listo para lo de esta noche? Tito de pronto cerró la boca, y yo entendí que estaba asustado por su encuentro con la prostituta, por eso le dije: —Me refiero a tu fiesta, mi bebé. —Ah, sí, mami, sí, me encanta —Trató de recobrar la compostura, pero de vez en cuando volvía a encogerse, sobre todo cuando sus ojos astutos volvían hasta mis pechos, discretamente—… Eh… ¿crees que vengan mis primos? —Me confirmaron solo dos, Tito. —¿Quiénes? —quiso saber. —Será una sorpresa, mi vida. Por ahora, levántate, ve a desayunar y luego haz tus cosas. Mientras tanto yo seguiré con los preparativos, ¿de acuerdo? Me levanté de la cama para impedir que mi hijo siguiera pasándolo mal con semejantes tentaciones que yo morbosamente le ofrecía, pero cuando lo hice, mis senos bambolearon y los ojos de mi hijo se crisparon mientras mis enormes péndulos se quedaron quietos. —¿Quieres que te ayude a terminar de hornear los muffin que quedaron pendiente de ayer, mamá? —me preguntó más nervioso que cuerdo. —Sólo ayúdame a ponerles ...
... mantequilla a las charolas de aluminio, ¿vale? —Vale. Volví corriendo a mi cuarto, sabiendo que lo que había hecho era una locura, y me tiré en la cama, tras ponerle el pestillo a la puerta, a fin de que mis dedos frotaran mi vulva empapada. *** Elvira, mi amiga Natalia, y mi hija Lucy me ayudaron con las decoraciones de la sala de estar y del vestíbulo de la casa. Mi hijo sólo invitó a 15 amigos (y me dolió saber que tuviera tan pocas amistades), por lo que no hubo necesidad de rentar un local para realizar la convivencia. En la entrada pusimos una mesa de postres, todos hechos por mí, y más al fondo, junto a la escalera, Lucy se encargó de colocar la mesa de regalos. Elvira coincidió con Natalia, mi otra amiga, en que los jóvenes de esa edad no comen realmente, ellos van a las fiesta a bailar. Con que hubiera bebidas, botana seca y más bebidas, era suficiente. Aun así yo preparé canapés con ensalada, y Natalia, que era una argentina que tenía años viviendo en Saltillo desde que se casara con nuestro vecino Marcos, me ayudó hacer una charola repleta de rollitos de carne o niños envueltos, como ella los llamaba. De la música se encargaría el sinvergüenza de Fred, mi cuñado, que contrataría un DJ que amenizara la celebración. —¿Ya me dirás a dónde irás esta noche, picarona? —me dijo Elvira en voz baja para que mi hija (que seguía colgando listones de no sé qué) no nos escuchara. Desde el día anterior le había pedido de favor que si le preguntaba Lorenzo sobre ...