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Silvana…
Fecha: 05/10/2025, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... computador y sin resistirlo, abrí una página para ver un par de pollas. Estaba completamente enganchado. No me di cuenta que mi compañera se me había acercado por detrás y por encima de mi hombro veía lo que yo estaba viendo. Carraspeo y yo, atolondrado y muy avergonzado solo pude cerrar la tapa del laptop. Ella no me dijo nada. Abrió mi laptop otra vez, cerró la página que estaba viendo y abrió el buscador. Tecleo una dirección de un web site y se alejó sonriendo. Antes de salir me dijo que tenía que divertirme y ahí podría hacerlo. Yo de piedra simplemente me quería morir. Al final vi que la página que me había dado era una de escorts trans. Cerré nuevamente mi laptop y me fui a almorzar entre cabreado y culpable. El resto de la semana estuve de muy mal humor. Evité al máximo el contacto con mis compañeros de oficina y especialmente con mi compañera. No la podía ver ni a los ojos pero ella seguía igual, como si nada hubiera pasado. El viernes antes de la hora de salida recibí un mensaje de ella a mi whatsapp. Era el link de la página que me había anotado antes. La vi alejarse y despedirse de mí picándome el ojo y deseándome buena suerte. Yo de nuevo, de piedra sin saber que hacer o que decir. Llegue a mi casa, destape una cerveza y me senté en un sillón. Veía mi laptop cerrado frente a mí. Me levanté varias veces por el e igual número de veces regresé a mi lugar con las manos vacías. Al final, me rendí. Abrí el laptop y escribí la dichosa dirección. Era, como he ...
... dicho, una página de contactos con escorts trans. Había no menos de 300, divididas en categorías, por ciudades, por gustos, por servicios… Comencé a ver perfiles, descartándolos por lo que veía o no veía. Finalmente luego de más de una hora aterrice en el perfil de Silvana. 26 años, 1.75, española. La página tenía su tarifa, su teléfono y sus servicios. También había reseñas y por supuesto muchísimas fotos. No había sino una foto suya en lencería y no se le notaba absolutamente nada. Toda una mujer. Duré cerca de veinte minutos reuniendo el valor para marcarle. Como era viernes me decía que quizás estuviera ocupada, o trabajando, o que no me contestaría, o… Todas las excusas del mundo. Al final me decidí por un mensaje de voz en el que me presentaba, le decía que me gustaría conocerla y que si podía llamarla en ese momento, si no era inoportuno. Su respuesta llegó unos minutos después. Podía llamarla en ese momento. El corazón me latía a mil por hora. Sentía la boca seca y me temblaban las manos como si fuera un adolescente buscando la primera cita. Marqué el número, sonó dos veces y me dije, no va a contestar y justo ahí, contesto (lo dicho, parecía un adolescente). Su voz era suave, muy femenina, rasposita. Hablamos un par de minutos de trivialidades y finalmente fue ella la que me preguntó si quería sus servicios. Con un hilo de voz le contesté que sí. Me dijo que esa noche ya no podía pues era muy tarde para salir pero podría encontrarse conmigo el sábado en la tarde/noche. ...